Capitulo 35: La declaración de Simone y David JostA la madre de los gemelos sintió como su corazón se aceleraba sentía miedo que por una sola palabra echarlo todo a perder.
Se sentó en el banquillo y miró a los dos abogados. Natalie la fulmino con una mirada mortal aun con esa sonrisa en su rostro que indicaba victoria. Respiró ondo y bajo promesa juró decir toda la verdad ante el tribunal.
- Tiene la palabra el abogado de la defensa de Natalie Franz – añadió el juez.
- Bien, señora Trümper… - murmuró el abogado de aspecto chanta caminando de un lado a otro recorriendo la sala – como es posible que usted haya estado en todo momento en la sala de su casa exceptuando en la caída de Osvaldo?
- Yo permanecí sentada después de que Natalie me empujara sin reaccionar – respondió nerviosa la madre.
- Se supone que usted debería en ese tiempo haberse parado, al menos tenia los suficientes minutos para hacerlo – cuestiono el abogado rápidamente buscando algo que culpe a los gemelos – acaso no será cómplice?
- Señor juez! – se paró enojada la abogada de los gemelos – acá no se quiere comprobar el tiempo en que la señora Simone tardo en llegar al lugar del echo, si no quien es el responsable del homicidio, caso no atribuido a la madre de los acusados.
- La pregunta es denegada para el abogado de Franz, procede? – dijo de inmediato el juez ante las palabras de la abogada de los Kaulitz y el abogado asintió molesto.
- Usted dice haber llegado a la escena de los hechos después que mi cliente escapara esa es mi teoría, porque su hijo no puede afirmar eso? – cuestionó desafiante.
- mi hijo Tom en ese momento estaba en estado de shock creo que… - aseguró Simone.
- Señor juez! – Protestó nuevamente la abogada – creo que el señor queriendo encubrir a su acusada devaría demasiado en las preguntas, sigo firme con que sus interrogaciones no nos conducen al esclarecimiento del caso.
- Tiene la palabra la abogada de los gemelos Kaulitz – ordenó el tribunal haciendo sentar al abogado y la joven de levanto de al lado de los gemelos quienes automáticamente se tomaron las manos.
- Bien Simone, le molestaría hacer una breve nueva declaratoria? – Pregunto la abogada – quiero corroborar que no haya falso testimonio.
- Bien – suspiró Simone – yo venia de hacer compras, le dije a tom que iría a la mañana al supermercado…
- No estamos acá para ver la rutina familiar – interrumpió el abogado de Natalie pero el juez le ordeno que se sentara denegando su protesta.
- Continúe la señora Trümper por favor – ordeno el juez.
- Venía de regreso a casa y me encontré con Natalie sentada en el suelo y mi hijo desesperado. Rápidamente me dijo que hiciera escapar a mi hijo menor y al niño porque ella estaba como loca, pero cuando entró tom ella se paró, yo entré a casa me empujó y luego no se mas nada. Solo me paré cuando vi que escapaba y me encontré con Bill inconciente y el niño ya en esas condiciones. Tom estaba completamente inmóvil shockeado – narró Simone.
- Bien, yo afirmo y estoy segura que no miente – dijo en voz alta la abogada – y bien dígame que imagen tenia como persona usted de Natalie?
- Para mi antes de que ella contrajera matrimonio con mi hijo me parecía buena persona, o una persona mas bien corriente. De aspecto agradable y simpática. La primera vez que los vi juntos incluso me agradó muchísimo que estuviera con Bill. Hasta que ella sabe perfectamente que se que intento matar a Osvaldito una vez en la clínica, luego de que un carro lo atropellara. Tuve que mentir, porque sino mi hijo no se casaría y no tendría la adopción y lo lastimaría, pero ahora me arrepiento. De todas maneras se perfectamente que esa mujer es lo peor – ese fue el testimonio de la madre de los gemelos. Luego le ordenaron sentarse y cuando la abogada volvió junto a los gemelos le hizo un gesto de que todo marchaba con el viento a su favor.
Bill bebió un poco de agua y tom paso su mano por debajo acariciando su pierna sonriéndole sin perder la fe.
Simone pasó por al lado de ambos yendo a su asiento más aliviada. Natalie se notaba molesta hablando desesperadamente en voz alta con su abogado, que por cierto era poco profesional.
- Sos un inservible! – gritó la maquilladora desde su lugar, golpeando la silla.
- Orden en la sala! – Gritó el juez – ahora por favor al banquillo el señor David Jost.
El hombre se paró de lugar, se notaba confundido se sentó en el banquillo miró a la maquilladora y miró a los gemelos jurando decir la verdad solo la verdad.
- Tiene la palabra la abogada de los Kaulitz – añadió el tribunal.
- Bueno señor Jost… - sonrió la hermosa joven – según unos testimonios secretos dicen que usted mantenía hace tiempo una relación amorosa con la maquilladora de mi cliente Bill Kaulitz…
- No hablamos de relaciones amorosas acá – interrumpió el abogado.
- Pero en este caso involucra un testigo importante y a su cliente – agregó enojada la abogada y el juez le ordenó ya harto continuar – bien prosigo…umm…así que usted mantenía una relación con la acusada por ende será complicado que la definiera quien dice que no haya rencor? Así que hábleme de los gemelos k aulitz, como los ve usted como los considera de personalidades?
- Em si hablo de tom tengo que decir que es alguien impulsivo, tal vez conteston, tiene un carácter muy fuerte y es un tanto mujeriego, no lo creo capaz de un crimen y a B ill mucho menos, él es el muchacho más sensible del mundo no me caben dudas que su alma noble y pura es única – decía muy seguro de si mismo David.
- Y de n,atalie algo que quiera decir? – preguntó la abogada mientras anotaba.
- La creo capaz de todo – un gran barullo se armó en la sala, gritos y la maquilladora sacadísima. Hicieron que se retirara el señor joost y calmaron el bullicio.
Así ese día declararon también, los amigos de los gemelos el baterista, el bajista y el rubio. Todo marchaba a favor de los gemelos. Si bien los amigos reafirmaban no conocer demasiado a la maquilladora como Bill la conocía, el juez estaba más convencido de la inocencia de los Kaulitz.
Cinco arduosos días pasaron para que esa gente desesperada volviera a reunirse nuevamente en la corte :B. Ahora era el turno de B ill...
- No estés nervioso – murmuró tom, antes de entrar en la sala.
- Hay demasiada gente, nunca en mi vida tuve pánico escénico hoy si tengo mucho miedo que una palabra nos hunda para siempre, lo soñé Tomy, lo soñé – susurró desesperado conteniendo unas ganas de llorar.
- Tranquilo, los sueños solo son sueños – agregó el de rastas – solo di la verdad, tu corazón la sabe y Osvaldito te mirará desde donde estés y hará justicia.
El menor abrazó a su gemelo y antes de entrar a la sala juntaron sus labios. Ahora todo estaba en manos de Bill.



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