lunes, 9 de marzo de 2009

Capitulo 4
Primera parte: Enamorado de tu alma


- Que concha les pasa a ustedes? – preguntaba repetidamente Georg – díganme soy su amigo o no?
- Es que … - tartamudeó el mayor tratando de inventar algo rápido y enseguida para divertirse él, ya que se veía como Bill..,buscó la manera de burlarse – es que tengo problemas mentales, por momentos me creo que soy Tom, es trágico no sabes a veces digo “quiero ser tan macho como él” entonces empecé una terapia de personalidad – contaba el pelinegro seriamente.
- Que? – cuestionó el de rastas notando que su gemelo solo quería dejarlo mal parado – bueno, em Bill no tenés porque ser así vos también tenés lo tuyo – agregó haciéndole mueca que lo dejara en paz.
- Tomy sos un macho – dijo interrumpiéndolo causando que su amigo se tentara de risa.
- Ustedes son dos trastornados rotundamente – dijo Georg riéndose justo cuando Gustav entraba con unas bolsitas.
- Qué paso? – dijo Gustav curioso – de que se reían?
- Que Bill quiere ser Tom!! – gritó el castaño sin dejar de reírse – realmente te imaginas a Tom en el lugar de Bill y Bill en el de Tom? Dios me salve de esa locura!!! – añadió entre sus risas, y Gustav se tentó con él.
Los gemelos suspiraron a la vez y se miraron cómplices.
El ensayo pasó, Bill solitario pensando que haría en esa cosa, en la que estaba encerrado, quien sabe por cuanto tiempo, mientras que a Tom lo divertía, pudiendo dejar a Bill como un tremendo salame delante de todos… si al menos tuviera su propia voz. Para él tom era su todo, era conciente de eso, tal vez tener su cuerpo de esa manera no era como lo soñaba. Si Bill se había dado cuenta que sentía amor, no estaba seguro que clase de amor, solo que su conexión con tom, era mas fuerte que todo, y que su realidad era estar con él para siempre.
- La primer noche que no duermo siendo yo, suena a una demencia – susurró el menor de los kaulitz camino de regreso a casa, sacándose una de las gorras de su gemelo de la cabeza – no se como soportas esto me da calor.
- No se como soportas el maquillaje me da calor – dijo el pelinegro en tono de burla – ya Bill tenés mi hermoso cuerpito vas a seguir quejándote?
- Veo que ni siendo yo pensas cambiar – dijo el menor sin despegar la vista de la ventana – Tomy…quiero decirte algo pero no quiero que pienses mal de mi…em hay veces que sentía algo raro…hace varios años ya… ahora aunque tengas mi cuerpo no puedo dejar de sentirlo… - agregó entrecortadamente nervioso súper ruborizado.
- A mi me pasa lo mismo – dijo el mayor poniéndose serio, deteniendo el auto y mirándolo a los ojos – pero ahora es tan complicado porque… te veo y me veo yo…como que – pero Bill lo interrumpió acercándose.
- Estoy enamorado de tu alma, sos vos tu interior lo que me enamora – dijo el de rastas acercando su boca – no me importa que tengas el cuerpo tuyo, el mío, el de Grecia Colmenares o el de Néstor kirchner … es tu interior,… te amo Tomy…
El mayor acercó su boca hasta sentir su aliento, sin dejar de mirarlo – yo también…estoy enamorado de tu interior… te amo Bill.
SEGUNDA parte: El primer extraño beso.

- No es broma Tomy? – preguntó el menor algo confundido al verse a sí mismo, como si su reflejo le dijera que lo amaba, que se amara a sí mismo.
- Mira… si yo te tapo los ojos – dijo a modo de respuesta – y te digo que te amo con toda mi alma vos no me ves, esto te garantiza que te amo? – le susurró al oído.
- Aún así escucho lo que es mi voz – dijo el de rastas bajando la mirada, es complicado estoy enamorado de mi gemelo y tengo su cuerpo – agregó al borde del llanto.
- No llores tonto, tengo una idea mejor – dijo abrazándolo fuerte – sentís?
- Tomy estas asfixiándome, me estas apretando y te recuerdo que detuviste el auto en una zona que no debías – decía el menor entrecortadamente, por culpa de la fuerza con que su gemelo lo abrazaba.
- Mierda! La zona roja? – dijo gracioso, sin soltar al de rastas – sentís?
- Qué cosa las sirenas esas a lo lejos…? – cuestionó el menor ruborizado al máximo rodeando con sus brazos la cintura de su hermano – parecen de bomberos.
- No pedazo de bobeta! – agregó como retándolo, y los dos se rieron hasta que el pelinegro volvió a hablar – los latidos de nuestros corazones. Si no podemos mirarnos, no podemos escucharnos, y hasta tocarnos solo sintamos, escucha como se siente mi corazón con el tuyo.
Bill se quedó en silencio, era muy pero muy extraño pero tan tierno a la vez, sus corazones eran como ciegos, solo latían desesperadamente indicando lo fuerte que era el sentimiento que a partir de ahora los uniría.
- No creí que eras tan tierno Tomy – dijo el menor rompiendo el silencio separándose suavemente – espero que no sea mi…
- shh, no lo digas solo no abras los ojos, los míos siguen cerrados – agregó el pelinegro interrumpiéndolo – quédate quieto y no abras los ojos – le tomó la mano y la llevo a la altura de su pecho, poniendo la de él en la de su gemelo.
- Tomy… - murmuró el menor – que vas…a…
- concéntrate en nuestros latidos – decía aún el mayor con los ojos cerrados acercándose torpemente a la boca de su gemelo – te amo Bill.
- Te a… - pero el de rastas no pudo decir mas nada, su corazón latió desesperadamente como estos años le había ocurrido a Bill…sintió como un fuerte calor le subía a su rostro ante el primer contacto de sus labios con los de su gemelo.
La clave como bien dijo Tom era dejar que su corazón ciego mandara, no importaba la apariencia solo lo que sus corazones les demandaban.
El pequeño beso de los gemelos, fue creciendo cuando sus lenguas morían por entrar en la boca del otro. En el menor una lágrima corrió por su mejilla una lágrima de felicidad y emoción. Se separaron lentamente sin mirarse a la cara para no destruir ese momento con su loca realidad.
- Te amo como nunca amé a nadie – dijo Bill bajando la ventanilla – Tomy abrí los ojos ya los abrí.
- Avísame tarado! – le sonrió – querías que manejara así? Íbamos a chocar!!
Los dos se rieron a la vez, hasta que una cola larguísima de autos comenzó a tocarles bocina.
- UPS! Hora de ir a casa – dijo el mayor sonriente… mientras que el menor quedó anonadado con ese beso y el ritmo de su corazón seguía como tonto enamorado.
Al llegar a casa, el pelinegro iba a encender la luz, pero su gemelo no lo dejó.
- No… Tomy.. si no nos vemos podemos sentirnos – dijo acercándose y su gemelo pudo sentir su aliento. Lo agarró de la cintura y lo pegó contra él con una mano en la nuca hizo que sus labios se sintieran de nuevo, y con la otra lo aferraba más al cuerpo.
Hasta que el bendito timbre resonó tres veces impacientemente.
- Mierda! No puedo abrir la puerta con lo que tengo en mis pantalones – dijo el mayor encendiendo la luz.
- Tomy te excitaste? – Preguntó riéndose – te calentaste de nada!
- Nooo si soy Marilyn Monroe!! Que pajero dios! – Dijo irónicamente- si al menos usaras pantalones sueltos como los que yo usaba esto no se notaría – dijo sonrojado ocultando su erección bajo sus manos.
El menor fue a la puerta, atendiendo al impaciente llamado. Ahí estaba su madre la persona que los conocía de pie a cabeza, de cuerpo y alma, la que sabia a la perfeccion como era Bill y como era Tom.
Qué pasaría ahora? Simone podría descubrir que en sus hijos pasó algo extraño?




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