
Capitulo 5: Una madre siempre conoce a su hijo
- Mamá? – Preguntó el menor asustado – quien es mamá? – se oyó la voz del pelinegro desde adentro.
- No! Soy Natalia Oreiro – respondió irónicamente Simone entrando viendo a “su hijito Bill” medio transpirado, con los ojos medios ido, para ser francos excitado – hay alguna chica acá? Vengo después sino… - preguntó guiñándoles un ojo a sus hijos.
- Natalia Oreiro…- suspiró el mayor excitado – no no hay nadie.
- Bill que te pasa, desde cuando sos tan pajero? – preguntó seria la madre- desde cuando te comportas como Tom? – cuestionó girando donde estaba su otro hijo.
- No soy pajero! – gritó el menor inconcientemente, solo le habia salido desde adentro – quiero decir, Bill no es un pajero…
Simone empezaba a olfatear que en el ambiente algo muy raro pasaba con sus hijos o más bien entre sus hijos pero no se quería ver obligada a pensar algo raro.
El menor de los gemelos, preparaba la cena cosa que a su madre le llamaba la atención, el que siempre cocinaba era Bill… y ante sus ojos quien lloraba pelando cebollas era su amado hijo Tom. En cambio el mayor estaba frente a la televisión y su madre desde donde estaba sentada escuchaba sonidos eróticos provenientes del programa, o película que “su hijo Bill” estaba mirando. Simone cada vez entendía menos..Cuando se sentaron a cenar, Bill acostumbraba a sentarse junto a ella…pero esta vez vio como el de rastas se colocaba a su lado.
- Van a decirme que les pasa? – dijo Simone notando como el mayor jugaba con la comida – desde cuando Bill tiene actitudes tuyas? – preguntó mirando al de rastas- O desde cuando Tom tiene tus actitudes? – agregó esta vez mirando al pelinegro.
Ninguno de los dos respondía nada, se miraron entre ellos. Otra persona más que estaba al borde de descubrirlos, o más bien creer que eran dos dementes.
- Tengo problemas mentales – díjole pelinegro – me creo Tom todo el tiempo.
El menor de los gemelos revoleó los ojos, de nuevo su hermano lo dejaba como un idiota.
- Pero Bill si vos, sos único – dijo sonriéndole la madre parándose desde donde estaba – que tonto que sos! Mira esa carita perfecta, esa naricita y esa sonrisa angelical.
El menor le hizo una burla a su gemelo y moviendo la boca dijo algo como “viste viste”! – No tenés porque tener celos de Tomy.
- Pero yo también tengo un problema…- dijo el de rastas atacando – envidio a Bill, envidio a Bill porque está mas enamorado que nunca, hace un rato hablamos de eso, y aunque no me contó quien es lo envidio. Dijo que sentía que su corazón latía muy fuerte, que la persona con quien planea su vida, es la mas maravillosa del mundo entero, que se enamoró de su alma- decía el menor sin despegarle los ojos a su gemelo, mientras el otro se ruborizaba notoriamente y le tocaba la pierna con su pie por debajo de la mesa.
- Estás enamorado Billy? – Preguntó la mamá con la boca llena – sos feliz?
- Sí – contestaron los dos a la vez mirándose embobados – muy feliz – añadió el pelinegro, descalzándose. Puso el pie en la rodilla de su gemelo logrando que se pusiera nervioso. Deslizaba su pie lentamente…hasta que llegó a su entrepierna y el de rastas sintió como empezaba a arder.
- ehmm - dijo el menor de los gemelos entre dientes, pequeño gemido que su madre alcanzó a escuchar.
- Tomy estás bien? – Preguntó parándose – ya me tengo que ir a casa.
- Hijo de puta – le susurró a su gemelo – notando que su “cosita” estaba notoriamente erecta – yo me quedo comiendo, “Bill” acompaña a mamá a la puerta.
- Vamos los dos – dijo el pelinegro gozándole – vamos mamá el sucesor de Bob Marley no quiere acompañarte.
El de rastas intentaba concentrarse en terminar de comer hasta que no pudo ver nada por el corte de luz.
- Mierda!- dijo parándose – Tomy estas ahí? Se cortó la luz no veo un burro arriba de un tren!! La puta madre mesa de mierda! – puteó cuando choco su parte masculina con el borde de la mesa.
- Quédate donde estas voy por una vela al mueble del living – le gritó desde la puerta.
Pero cuando se dieron cuenta sus espaldas habían chocado, y el menor tenía a su gemelo rodeado de la cintura con su brazo.
- No… no enciendas la luz – le susurró seductoramente – déjame sentir tu alma otra vez.
Mientras tanto Simone llegaba a su casa algo abatida encontrándose con Gordon y una pila enorme de películas en Dvd.
- mi amor llegaste – dijo dándole un pico – como están tus hijos?
- Muy pero muy extraños, tanto que de camino a casa comencé a preocuparme – respondió mirando al piso sin saber que hacer.
- Están enfermos? – cuestionó el hombre.
- no mira… Bill se comporta como Tom en todo sentido, en sus actitudes, sus palabras y expresiones las formas de sus bromas… y Tom está hasta sensible como Bill, callado, tímido, sentimental… no se – dudó la madre de los gemelos – hasta yo diria que uno está dentro del cuerpo del otro, pero es una locura.
Gordon tomó un misterioso Dvd, girándolo para leer el resumen de atrás.
- Escucha Simone, se que es ficción pero escucha – le ordenó seriamente – “Misteriosamente una mujer se despierta, encontrándose en una extrañaba habitación, notando que ahora llevaba un gran pitulin y a la par, simultáneamente un hombre, vago, asqueroso se mira al espejo y descubre que el rostro que lleva es el de una bella y delicada muchacha. Así es de los creadores de “A mi abuela le gustan las cerezas” llega “cambio de cuerpos”. – Simone abrió los ojos como plato.
- No, no puede ser – fue lo único que pudo decir la mamá de los gemelos.



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