sábado, 14 de marzo de 2009


Capítulo 19: No quiero una mamá, quiero dos papás.

Tom no podía parar de llorar esta vez era él, el que sentía en carne propia ver al amor de su vida con otra mujer y para colmo con una manipuladora a la que su propia madre apoyaba, cubría y encima estaba de acuerdo con ese casamiento después que la muy zorra quiso matar a Osvaldito. Esta vez el desolado era él.
Por su parte Bill muy enojado tomó a Natalie y se la llevó a su casa.
Narra Bill: No logro entender que Tom por celos cree e invente semejante mentira es un tremendo idiota. Jugar conmigo y con el niño no se lo voy a permitir. Le diré a mamá que se lo lleve en cuanto me case, ese pendejo tiene que cambiar. Las cosas no siempre van a hacerse como a él se le cante. Aaaa dios me saca! Esa tarde me fui con mi bonita, si me chupa ahora le voy a decir así para que Tom se remuerda de los celos. Me fui con mi bonita a buscar sus cosas a su casa para organizarnos para mañana nuestro casamiento. Claro le dejé a Natalie que no quería ni el 0.001 % del periodismo, quería que sea secreto y que las fans se enteraran pura y exclusivamente por mi.
Tom entró nuevamente al hospital y lo primero que hizo fue fulminar a su madre con una mirada y Simone no tuvo más remedio que levantarse e irse. Ahora el de rastas era el único que quedaba cuidando al niño, asi que aprovechó y pidió un permiso para pasar a verlo.
- Papá – dijo el nene con dificultad, y el de rastas lo ayudo a sentarse en la cama – me duelen las piernas.
- Si , vas a tener problemitas por un tiempo pero se te va a pasar no te preocupes… - agregó Tom destrozado.
- Porque estás triste? – Preguntó el niño pero el de rastas se quedó en silencio sentándose en una silla mirando al suelo – es por papá Bill? Se pelearon?
- No – respondió con un nudo en la garganta y una lágrima asomándose pero la borró enseguida – es que Bill te va a adoptar…
- Ay de verdad voy a tener dos papas! – sonrió feliz el pequeño tomándose la panza por un dolor que le causó la emoción.
- No, vas a tener una mamá y un papá – respondió ya no pudiendo contener el llanto – Bill se casará con su maquilladora que será tu nueva mamá.
- No! Yo no quiero, no quiero – dijo el nene desesperándose – no quiero una mamá, quiero dos papás, quiero a papá Bill y a papá Tom!!
- Cálmate te va a hacer mal – le susurró el de rastas abrazándolo y el nene se puso a llorar – date la minima oportunidad de conocerla, todo va a estar bien.
Aunque Tom sabia y perfectamente lo que Natalie era capaz de hacer, en ese momento se juró jamás separarse del niño.
La charla se hacía animada, Osvaldito lo distraía a Tom contándole lo que las enfermeras le hacían, la comida y como lo atendían.
- Me gusta la enfermera Anahí – dijo en voz baja con una sonrisa picara el nene, y tom lanzó un risa fuerte.
¬- En serio? Después preséntamela – añadió sin dejar de reírse – me tengo que ir, pero te dejo un chocolate que compré, te dejo dos mejor el otro dáselo a tu chica.
- Papi espera… - dijo Osvaldito triste – no dejes que se casen, vos podes impedirlo.
- No te preocupes todo estará bien – agregó triste – preocúpate por tu enfermerita vos.
Los dos se rieron, el de rastas le dio un beso en la frente y un fuerte abrazo, y salió suspirando. Pero al cruzar la puerta de nuevo un dolor oprimió su pecho, ese dolor de pensar que mañana la maquilladora seria su cuñada, su enemiga, la que dormiría con el amor de su vida.
Tom decidió irse a casa caminando, para calmarse y pensar. Para el las cosas con mujeres no tenían retorno, estaba completamente enamorado y respecto a eso no había vuelta atrás ni solución posible. Paró en un árbol junto a él había un señor con un carrito vendiendo pochoclos y se compró un tazón.
Todo lo que veía , las parejas, los bebes lo hacia acordarse a su hermano y a la rubia y nada podía desviarle esos pensamientos.
Al entrar a casa vió unas maletas en el living, era obvio que eran de la maquilladora. Harto de todo se saco la gorra y las zapatillas, cuando iba a sentarse en el sillón…escuchó unas risas arriba provenientes del cuarto de Bill. Que más daba el quería saber así que se dispuso a subir.
El pasillo estaba algo oscuro y apenas una luz provenía del cuarto con la puerta un poco abierta. De ahí pudo mirar todo. Natalie le hacia cosquillas a Bill, mientras que el pelinegro se descostillaba de la risa. Hasta que sin darse cuenta cayeron en la cama, la rubia sobre Bill.
- Bill – susurró Natalie y el pelinegro pudo sentir su aliento- yo…
- Umm… dime – agregó nervioso apretando sus manos a las sabanas para no tocar a la muchacha.
- Te amo – murmuró apretando fuertemente sus labios con los de Bill.
Tom no podía evitar sentir como moría por dentro, no podía creer que su gemelo se dejara de esa manera. Sin querer emitió un gemido, un sollozo de dolor que hizo que Bill se separará de ese beso.
- Tom estás ahí? – preguntó con miedo.
El de rastas apoyó su cabeza contra la pared, llevando su mano a su boca llorando desesperadamente.
- Tom sos vos? – repitió Bill acercándose a la puerta.

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