sábado, 14 de marzo de 2009


Capitulo 20: Marido y mujer...

Bill abrió la puerta encendiendo la luz del pasillo pero nadie estaba allí, volvió a la habitación y la maquilladora quiso volver a besarlo, pero él siguió desempacando las cosas sin darle mucha atención.
Mientras tanto Tom cerró lentamente la puerta de su habitación apoyándose contra ella cayendo sentado en el suelo. Sus ojos no emitían lágrimas, pero en su pecho, en su interior había un dolor que ese beso que acababa de ver lo sellaba allí para siempre.
Poco a poco empezó a sacarse la ropa y entró en su cama la cual sentía fría sin el cálido cuerpo de su gemelo al lado del suyo. Cerró los ojos y ahí lo vio a Bill mirándolo fijo seduciéndolo. Puso su mano sobre su pecho sintiendo como su piel ardía, e imaginó al pelinegro gimiendo su nombre en su oído, lentamente su mano bajo a su abdomen y su entrepierna comenzó a tensarse y sentirse mas tibia…su mano continuo bajando mientras que aun con los ojos cerrados veía a su hermano extasiado de placer y sus piernas se separaban inconcientemente entre las frías sabanas. Lentamente tomó su miembro ya firme y erecto en su mano y comenzó a moverlo lentamente imaginando siempre.. que era su gemelo quien lo tomaba con sus labios. Más de una hora pasó el de rastas dándose placer, hasta volver a la realidad y quedarse dormido.
A la mañana siguiente, era el gran día. Para quien? Para Natalie; sí su sueño se cumplía, ser la señora Kaulitz que mas podía pedir! Aunque ella odiaba al niño sin siquiera saber el motivo, tenia que usarlo como un pasaje a estar para siempre con Bill.
Kaulitz menor abrió los ojos y la vió a la rubia aferrada a su pecho, revoleó los ojos y como pudo escaparse se levantó y bajó a desayunar.
El reloj de la cocina marcaba las 7 de la mañana cuando se encontró en la mesa el desayuno servido y una nota al lado.
-“Este es mi regalo de bodas de mi parte, ojalá me creas algún día. No te das una idea cuanto sufro con todo esto. Me levanté temprano, me instalé en casa de mamá…no soporto a tu maquilladora. Te ama con todo su corazón. Tu Tomy” – susurró Bill mientras dejaba escapar una lagrima.
Guardó la nota en el bolsillo y bebió su desayuno. Se duchó y se cambió todo como una mañana normal.
- Bill mi desayuno? – gritó la rubia desde abajo, mientras Bill se encontraba arriba alistándose para casarse.
- Hacetelo no soy tu esclavo, soy tu pareja! – le respondió frío el menor de los gemelos, a la maquilladora le molestó esa actitud así que resopló sin remedio.
Tres horas pasaron para que Simone llegara para ir al registro civil. Subieron en el coche y la maquilladora lo tomó de la mano. Bill no despegaba la vista de la ventanilla.
- Mamá… - murmuró el pelinegro – Tomy vendrá?
¬- No lo sé- contestó la madre sin darle atención.
Bill sentía miedo de arrepentirse de lo que estaba haciendo, pero se repetía todo el tiempo “es por Osvaldito y Tom te mintió”.
Al llegar, solo había pocas personas, sus compañeros de banda, sus padres, Andreas y…Tom? No. Tom no estaba.
Bill le dijo al juez, que los casaría que esperaran a que su gemelo llegara pero los minutos transcurrían velozmente y ni señales del de rastas había.
Así que comenzaron sin Tom. El juez dijo unas palabras medias raras que ni Bill ni la ambiciosa maquilladora entendieron hasta que la gran pregunta llegó.
- Natalie Franz acepta por esposo a Bill Kaulitz para… - pero la rubia interrumpió.
¬- Sí, si si acepto – agregó sonriente.
- Bill Kaulitz acepta por esposa a la señorita Natalie Franz…
Tom corrió las últimas cinco cuadras con la esperanza de llegar a tiempo y hacer las cosas como Osvaldito le había dicho. Solo él podía impedirlo pero al llegar a la puerta del registro civil, su hermano estaba dando la respuesta.
- Sí acepto – agregó Bill asintiendo – acepto.
Tom sintió como todo se terminaba, como sus esperanzas se derrumbaban, ya nada le quedaba si su gemelo elegía a esa mujer. No importa el motivo, sea por causa justa o no compartiría la cama con ella.
- Los declaro marido y mujer – añadió el juez y Tom pegó una patada a la puerta que todos los demás se dieron vuelta para mirar que sucedía.
- Te casaste! – dijo llorando y Bill se acercó corriendo a la puerta junto a él para evitar un escándalo o lo que es peor que todos se enteraran de su extraña relación – te casaste y no me crees?
- Tom… yo no se que diablos te pasa pero… - el pelinegro no pudo decir más nada en ese momento el de rastas lo había tomado fuertemente fusionando sus labios mientras que los demás se miraban entre sí y la novia no entendía nada.

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