Capitulo 37: Cada vez más cerca de un final…Otra vez un golpe. Otro golpe azotaba violentamente el corazón de Tom.
El de rastas ya se encontraba en la clínica privada, con la mirada pérdida y lágrimas sin detenerse que salían de sus ojos...su corazón ya no lo sentía. Que importaba la libertad ahora? Si Natalie se había fugado y su Bill estaba al borde de la muerte. Porque todo con él era injusto? Esa pregunta se la repetía a cada segundo.
- Hijo – susurró destrozada Simone – hablé con los médicos. Recién.
- Que paso mamá? – preguntó el mayor sin mirar a la cara a su madre por temor a la respuesta.
- Tranquilo los tiros no dañaran ninguna funcionalidad de los órganos de tu hermano. – Respondió sentándose junto a su hijo – hay que esperar a unos días, las balas se las retiraron apenas lo ingresaron. Y se repondrá…hay que esperar que se termine el efecto de la anestesia.
- Ay mamá creo que si a Bill le pasa algo más yo muero – interrumpió aferrándose al hombro de su madre.
- Sh no pasará nada, nuestro Bill es unos días se recuperará…el es muy fuerte y… - pero el celular de Tom interrumpió la llorosa conversación de madre a hijo.
- Lo siento mamá ya vengo – dijo rápidamente tom mirando la pantalla sorprendido parándose para alejarse un poco – hola?
- Tom Kaulitz verdad? – pregunto seriamente una voz masculina.
- Él mismo habla – contestó sorprendido Tom ya que la llamada entrante aparecía como Restringido.
- Hablamos de la policía local. La esposa de su hermano em um… Natalie, al parecer pensaba fugarse por la frontera con el identificado Jösh aleas Bala. Pero ambos fallecieron en el tiroteo dado con la policía local en la autopista que va al límite del país. Hay algo extraño en el cuerpo de la señora que analizaremos en la morgue y le avisaremos a su hermano. Mi mas sentido pésame para el señor Bill Kaulitz- el policía cortó después que el de rastas le agradeciera por comunicárselo.
- Estará mal alegrarme? Algo extraño? – Se preguntó Tom – no no está mal, todo llega y a esas dos basuras les llego la hora por todo lo que hicieron. Por fin todo esto se terminó.
El mayor de los gemelos giró pero su madre ya no estaba, en ese momento sintió como una pequeña brisa sopló su rostro, causándole un escalofrío que lo dejaba con sensación de tranquilidad y paz.
- Osvaldito? – Susurró sin obtener respuesta alguna – me estoy volviendo loco.
Se sentó nuevamente en las sillas de la sala de espera, colocando su cabeza contra la pared, cerrando lentamente sus ojos hasta quedarse profundamente dormido sin saber que ahora su angelito descansaba en paz y los protegía a los gemelos de todos y todo.
# Así mismo se encontró cuatro días después, cuando despertó por la mañana temprano alrededor de las siete cuando un hilo de sol quemaba sobre sus parpados.
- Mierda, este sol – murmuró abriendo sus ojos y vio como una enfermera le sonreía dándole a entender eso que tanto había esperado había llegado – noo – susurró sonriente. La enfermera le asintió sonriente y Tom corrió emocionado hasta dentro de la habitación; encontrándose con Bill quejándose porque un médico le sacaba como el decía “el coso molesto de la nariz” y se sentaba protestando en la cama.
- Y Tomy? – preguntó justo cuando su gemelo se colocaba en la puerta sonriéndole – Tomy!
- Bill dios mío – agregó emocionado acercándose a él tomando su mano sentándose sobre la camilla. En seguida el medico y la enfermera los dejaron solos – me tenias asustado…ai te amo!
- Ay Tomy somos libres – lloró el pelinegro al recordar la situación- y Natalie está presa! Es genial?
- No Bill – murmuró el de rastas- a Natalie la mató la policía junto a Bala en la frontera cuando querían fugarse.
Al menor se le estrujó el estómago, él sabía lo que era perder a un ser querido y por un momento pensó en la familia de Natalie – No se si quería esto… pero es su castigo – susurró mirándose nervioso las manos.
- Bill? – pregunto pícaro Tom - te sentís mejor verdad?
- Duele aquí – respondió tocándose el gran vendaje a la altura de su abdomen – pero si, un poco atontado por los calmantes porque mi amor?
- Mi amor – susurró embobado el de rastas y en seguida lo miró fijo.
- Tengo la cara demacrada verdad? – Preguntó inocentemente Bill – me veo fatal…feo… - pero tom no lo dejó seguir hablando fusionó sus labios con suavidad, con una mano sobre su cintura sin presionar por la herida y otra jalándole el mentón. Entreabrió lentamente su boca, marcando territorio con su lengua sin perder la delicadeza y el romanticismo.
- Te amo – suspiró el menor luego de que se separaran mirándose arrobados.
- Yo te amo más – sonrío el de rastas – al fin podremos ser felices.
- Al fin – añadió Bill – emm Tomy…
- mmm... dime – gimió el mayor tomándose el vaso de agua de la mesita de la habitación que estaba junto a la cama de Bill.
- Tooom! – Retó el menor golpeándolo juguetonamente – ese es el agua de mis medicaciones te la tomaste toda.
- Tu besito me dio sed – le sonrió guiñándole un ojo y las mejillas del pelinegro se volvieron rosadas.
- Idiota- rió Bill – iba a decirte, que desde que desperté…desperté con el propósito de dejar todo el pasado atrás.
El de rastas ante esas palabras lo volvió a besar fuertemente logrando que Bill gimiera bruscamente ante no poder respirar.
- No quiero morirme, me vas matar si me sacas el aire – bromeó el moreno – te decía antes que me interrumpieras lo de empezar de nuevo. Quiero que sepas que estar con vos es una de las cosas que quiero fortalecer. Quiero estar con vos para siempre.
- Es lo que más deseo en este mundo – agregó el mayor estrechando su mano – vos sos la única persona que quiero tener conmigo. Mamá nos acepta, papá no se opone, podemos ser felices y cumplir nuestros sueños “y juntos en la noche” siempre!
- Yo quiero algo… se que no podremos hacerlo legal ni por una iglesia pero si lo podemos hacer entre nuestros seres queridos y con el corazón – dijo Bill, pero su hermano no logró entender de que hablaba.
- No entendí. Que querés que hagamos entre amigos con el corazón… no entendí – preguntó el mayor.
- Tomy… lo que quiero es… - Bill tartamudeó y se puso nervioso pero como si su hermano le leyera el pensamiento lo interrumpió.
- Te queres casar conmigo? Aunque sea de mentiritas, nuestros corazones se unirán! Eso verdad? – gritó tom y el pelinegro no pudo evitar reírse - yo también lo pensé estos días Bill! Pensé que podíamos casarnos de mentiritas, pero como símbolo de nuestro amor.
- Me leíste la mente – añadió aun nervioso – si quiero.
Ambos fusionaron sus labios, sellando el beso que daría el inicio al mejor final.



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