sábado, 28 de marzo de 2009

Capitulo 40: Osvaldito y Candela (Capitulo Final)

Los gemelos observaban atentamente muy emocionados a la bebita que no superaba los seis meses de vida. Tom se acercó y besó su pequeña frente mientras el pelinegro la sostenía entre sus brazos.
- “Aaaah! Es tan chiquita – susurró tiernamente el menor – mira no más que hermosa es.
- Ahora no solo somos hermanos gemelos, somos marido y esposo; y además papases – rió el de rastas y la bebé comenzó a llorar.
- Tooom! La despertaste – añadió el menor dándole una patada, y automáticamente comenzó a cantarle. El mayor se sentó sobre la cama y quedó anonadado con esa imagen. Bill mecía en medio de la oscuridad a la que ahora era su hijita, cantándole delicadamente con esa maravillosa y dulce voz haciéndola dormir.
- Te ves como el padre perfecto – murmuró sonriendo Tom y su gemelo sonrío sin despegar los ojos de la bebita - Sos el padre perfecto y por eso te amo.
El pelinegro acostó nuevamente a la niña en el moisés cubriéndola con el tul rosa. Tom lo tomó lentamente de la cintura atrayéndolo a él mirándolo intensamente sintiéndose aún más enamorado que antes.
- Yo te amo muchísimo más Tomy – suspiró feliz fusionando sus labios con los de su gemelo, entrelazando suavemente sus lenguas mientras el mayor le tomaba suavemente el rostro.
Esa noche fue realmente inolvidable para todos. Tanto como Jörg, Simone y Gordon se divirtieron felices por que sus hijos al fin estaban bien. David Jost recuerda la mitad de las cosas porque estaba muy pero muy borracho. Gustav había devorado las sobras de la comida mientras que Georg no había parado de seducir a cada chica durante toda la madrugada. Andreas se había quedado dormido en la escalera por el exceso de alcohol, aferrado a la baranda, y cuando Bill había querido despertarlo solo gritaba “ no me sueltes hermosa”. Además sus verdaderas fans también estaban felices por cada uno de ellos.
Los gemelos por supuesto no se despegaron en toda la noche, y en medio de la velada tocaron al costado de la piscina “In die nacht”.
Cada una de las personas que compartió esa noche se llevo de souvenir dos muñequitos que simulaban ser Tom y Bill. Excepto Gustav que se comió el muñequito de Bill pensando que era de masa pan.
Una vez que cada uno de los invitados se fueron los gemelos miraron cansadísimos el desastre.
- Creo que no podremos despegar a Andreas de ahí – dijo el de rastas quitándose los zapatos y mirando a su amigo sin poder evitar tentarse de risa.
- Andreeeeeeeas! – gritó Bill zamarreándolo – Andreas! Arriba son las seis de la mañana!
- Un ratito más mamá – se quejó el rubio – aun no tengo que ir a clases.
Los gemelos se tentaron de risa por la estupidez que había dicho su amigo. Tom sacó flores de un florero y le arrojó el agua en la cara.
- La puta madre! – Gritó despertándose asustado – que les pasa a ustedes dos?
Bill revoleó los ojos parándolo bestiamente – pasa que si no te vas, no tendremos ni noche de bodas, ni sol de miel! – agregó el menor.
Tom le pidió un coche y una vez que su amigo se fue tomó a su gemelo de la mano subiendo al que ahora sería su habitación. Abrió la cama y lo tiró lentamente. Primero se sacó su traje y luego comenzó a desnudarlo lentamente.
- Estoy muy cansado me duelen los pies – se quejó Bill mientras su hermano se deshacía de su ropa interior y lo acomodaba sobre la almohada – tengo mucho sueño.
- Realmente también yo – agregó el de rastas acostándose junto a él, acariciando su rostro sonriéndole – pero…
Bill enseguida entendió y fusionó sus labios en un hambriento y apasionado beso. El de rastas por debajo de las sabanas se deslizó sobre él besando su blanco y delicado pecho.
- Aaah Tomy… -gimió Bill abriendo lentamente sus piernas – nadie más nos separara nadie nadie.
- Nadie – murmuró el mayor aun cansado pero recorriendo el cuerpo de su gemelo con sus labios. El pelinegro sentía que podía alcanzar la perfección con las manos ante el mínimo roce con su hermano.
El mayor preparó a su gemelo mientras sus erecciones se frotaban la una contra la otra.
Sus cuerpos agotados se cubrieron de una fina capa de sudor, y la habitación se inundó con sus gemidos y agitadas respiraciones. Bill sin resistir más rodeó a su gemelo con las piernas empujándolo hacia abajo consiguiendo que violentamente entrara en él. Una a una las embestidas sacaban de la garganta del menor un grito que extasiaba al de rastas, que lo estimulaba a seguir con más y más fuerza. Las caderas de Tom entendían perfectamente a las de Bill ya que se movían unas al compás de las otras.
Aunque su momento de pasión terminó cuando el pelinegro eyaculó sobre el abdomen del mayor, Tom automáticamente abrazó fuerte a Bill que seguía debajo de él con posesión poniendo su cabeza en su pecho.
El menor acarició el sudado rostro del mayor mientras le tomaba la mano. Ambos miraron sus alianzas y suspiraron agitados y felices.
- Te amo Tom Kaulitz Trümper y estaré a tu lado hasta la eternidad susurró el pelinegro completamente feliz cerrando lentamente sus ojos, cayendo en sueños.
- Sos mío para siempre, sos mi vida entera Bill Kaulitz Trümper y el amor que siento por vos nada podrá cambiarlo – sonrío feliz Tom durmiéndose sobre el pecho de su gemelo.
Y abrazados sintiendo la tibieza del amanecer deslizándose a través de la ventana durmieron seguros de que ahora la felicidad era toda para ellos. A partir de ese momento Bill viviría para Tom y Tom viviría para Bill.


Habitación de Candela :
Se ve claramente la figura de un niño. Se lo ve melancólico cuidando de la cunita y de la bebé. En sus manos lleva una foto de un pequeño rubiecito, junto a Tom y a Bill y por su angelical rostro se desliza una lágrima.
- Papas, ustedes saben que estoy aquí porque me llevan dentro de sus corazones, pero ahora me van a tener presente en Candelita, yo voy a encargarme de que sigan siendo felices. Aun más felices. Sin saberlo voy a estar a su lado para siempre, mi alma vivirá en candela. – sonrió feliz Osvaldito.


Fin. ♥

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