viernes, 27 de marzo de 2009


Capitulo 39: La boda de mentiritas .

Las semanas corrieron felices todo era perfecto.
Bill a pesar de recordar la amargura del pasado se sentía muy feliz por su presente y su futuro. Sísi su futuro porque era el gran día, la boda de a mentiritas había llegado. Gustav y Georg se levantaron muy temprano para irse al campito en donde sería la fiesta. El baterista se estaba encargando de organizar el tema de la comida, separar bocadillos y organizar las mesas de lo salado, lo dulce y los postres; la bebida e invitados; mientras que el bajista ambientaba el lugar tanto exteriormente como el rancho donde se llevaría a cabo la fiesta en la madrugada, colocaba manteles, adornos, centros de mesa, sillas hasta flores y una gran alfombra roja alargada en la entrada del lugar.
Simone todo ese día estuvo ocupada en su hermosa y misteriosa sorpresa, cosa que les hacía trabajar la mente a los gemelos sobre que sería. Tom decía que conociendo a su madre probablemente seria una mascota, mientras que Bill creía en las llaves de un coche.
La noche anterior los dos se sentían tan nerviosos que no pudieron pegar un ojo, Bill estaba acurrucadito y Tom abrazándolo fuerte hablando de sus nervios y de todo lo que había pasado. A la mañana del gran día Bill sorprendió al de rastas cuando lo despertó con una bandeja con gran variedad para desayunar y una carta que como si fueran mamushcas una carta y dentro otra más pequeña hasta llegar a un fino papel que tenia escrito en azul un "Te amo Tomy ♥".
El mayor lo tomó de la nuca empujándolo a la cama acostándolo para apoderarse de su cuerpo y acariciarlo por completo hasta sumergirse en una atmosfera excitante. Después de desayunar cada uno se dirigió a su respectiva tintorería en busca de sus trajes.
Andreas y Gordon ayudaban a los G's en la organización. El rancho o hacienda era realmente enorme, ninguno de los gemelos aún había estado allí. Por dentro tenia una gran sala, tres habitaciones, la cocina, un comedor, dos baños y un altillo. Por fuera una lujosa piscina y mucho campo, uno que otro caballo, gallinas, aves y perros. Un verdadero paraíso.
El atardecer cayó y Tom tomó su traje sin que Bill lo viera y fue directo al rancho.
- Nos vemos mi amor - gritó tom desde abajo de las escaleras - no te demores Andreas pasara a buscarte en el auto.
- No Tomy, nos vemos allá te amo mucho! - respondió el menor y oyó como Tom salía de la casa- aaah es de mentiritas y estoy aun más nervioso.
Bill tomó la alisada camisa color blanca leche y se la colocó sin despegar su vista del espejo. Ya estaba maquillado y peinado, por su puesto había parado sus cabellos con fijador y había estado desde las cuatro de la tarde arreglándose sin que su gemelo entrara. Se puso unos boxers negros color negros azulados y un pantalón que le calzaba justo. Las medias, los zapatos y por último el saco junto a la corbata. se miró una vez más y sonrió satisfecho. Media hora más tarde Andreas lo pasó a buscar. El rubio llevaba una camisa rosa crema y un pantalón beige acompañado de un raro peinado.
Al llegar a la hacienda Bill no podía creer lo enorme que era. Todos los invitados ya estaban acomodados en sus respectivos asientos. Cada una de las personas lucia elegantemente perfecta.
Al abrir la puerta un ancianito le ofreció un caballo. El pelinegro lo montó emocionado y Andreas desde abajo lo condujo hasta la alfombra roja, donde desde la otra punta, Tom esperaba feliz.
El de rastas llevaba un traje blanco perlado, una camisa clara y un moño negro resaltón. Un pantalón del mismo color del saco y una gorra por supuesto infaltable. Sonrió ampliamente al ver como Bill bajaba del caballo blanco totalmente emocionado. Al llegar a su lado le dio un tierno pico tomándolo de la mano.
De repente apareció un señor, el juez de paz. Venia de espaldas y toda la gente comenzó a reírse fuertemente. El "cura" o juez de paz era Gordon. Simone desde su lugar no podía resistir la risa de ver a su marido vestido así.
- Jajaajaj te ves muy cómico - rió el menor de los gemelos.
- Estamos aquí reunidos para celebrar... - comenzó a hablar seriamente mirando un librito pero no resistió la risa - no hablemos huevadas!! Que quiero comer y bailar sin parar!
Todos volvieron a reírse. Gordon desplazó de uno de los bordes dos alianzas que en su interior tenían grabado “Kaulitz Trümper por siempre”.
- Tom aceptas por esposo de a mentiritas a Bill para amarlo y respetarlo hasta que la muerte los separe? - pregunto el juez Gordon.
- Si, acepto - sonrío el mayor apretando fuerte la mano de su gemelo.
- Bill aceptas por esposo de a mentiritas a Tom para amarlo y respetarlo hasta que la muerte los separe? -repitió.
- Acepto, pero debo corregirte. Ni la muerte podrá separarnos, ni la muerte podrá acabar con este amor - con esas palabras Tom se emocionó y todos hicieron un 2aaa” de ternura, el mayor en ese momento lo apretó contra él fusionando sus labios.
- Eh cheee!! yo no dije que podías besar al novio! - gritó Gordon y todos volvieron a reírse. Les dio los anillos y cada uno los colocaron en sus respectivos dedos.
- Ahora si, tom podes besar al novio! - añadió Gordon y los gemelos fundieron su boda de a mentiritas en un apasionado beso.
- Eeeeeee que empiece la festichola! - gritó Georg descontrolando a todos.
Todos los invitados se fueron a dentro a comer, beber, divertirse. Los gemelos se sonreían embobados mirando el cielo mientras un vientito refrescaba sus rostros. Tom lo tomó de la mano llevándolo a una hamaca sentándolo en su falda.
- Hoy sin duda es el mejor día de mi vida - susurró un tom completamente enamorado comenzando a mecer la hamaca.
- Jamás pensé que esto terminaría así - murmuró sonriente el pelinegro girando su rostro uniendo nuevamente sus labios con los del mayor.
- Chicos - se escucho una voz. Simone los miraba contenta- vengan quiero darles mi sorpresa ahora, porque después van a estar todos borrachos!
Ambos se rieron y siguieron a su madre. Entre el bochinche vieron a Andreas ya algo tomado cantando arriba de la mesa y David Jost con la corbata en la frente.

La madre y los gemelos subieron unas escaleras lujosas de maderas pero la mujer se detuvo delante de una habitación.
-Antes quiero darles estas llaves - dijo Simone entregándole a ambos un manojo de llaves. Tom los tomo sin entender - son las llaves de su rancho esta hacienda ahora es suya.
Los dos la abrazaron contentos y Bill señaló la puerta al oir un sonido.
- Un cachorro? - preguntó el pelinegro asombrado pero la madre negó con la cabeza. La lujosa puerta se abrió y Simone los hizo entrar. Sobre la cama había una canastita o especie de Moises.
- No lo puedo creer - susurró Bill sintiendo como su corazón se aceleraba de la felicidad y sus ojos emitían unas lágrimas. Se acercó a la canastita retirando el tul color rosa que lo cubría.
Una hermosa y pequeña bebé dormía tranquilamente mientras el menor la tomaba entre sus brazos.
- Les presento a Candela Kaulitz Trümper - sonrió Simone contemplando como los gemelos observaban felices a su nueva hijita.

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