viernes, 13 de marzo de 2009

Capitulo 17: Quien inyectó al niño?

Médicos corriendo a la habitación donde tenían a Osvaldito, Simone pidiendo explicaciones, el corazón de Bill latiendo desesperado temiendo lo peor. Natalie desaparecida y las cosas se ponían cada vez más raras.
- Que no se nos vaya por favor! – gritó uno. En ese momento Bill corrió a la puerta de la habitación y un enfermero lo obligó a correrse. De inmediato el mayor de los gemelos corrió a donde estaba su hermano llorando desesperado y lo abrazó fuerte tratando de contenerlo. El pelinegro apretó fuerte su cara contra el pecho de Tom y los rompieron en llanto sentándose en la sala de espera.
- Uf me salieron los Grecia Colmenares – suspiró Simone, les dio un beso en la frente a cada uno y se fue al barcito que quedaba en la esquina del hospital.
Narra Simone: Uf si que se me complican tanto las cosas, estoy aturdida trato de pensar pero no entiendo. A ver analicemos las cosas… el pendejito este lo quiere adoptar Bill, por eso se casa con Natalie. La mina esta dudo que el motivo por el cual quiera casarse sea adoptar una criatura así que…bue y Tom? Ni pincha ni corta…pero que hacia mi hijo dándole placer a Bill? Nooooo!! Ahora recuerdo una vez que fui a casa de ellos les dije si estaban con alguna chica… no no puede ser, no lo puedo creer.. no ellos no ellos no, además son hermanos gemelos , no! llevan la misma sangre, nono. Mi única escapatoria es el niño sisi, el nene ahora lamentablemente lo tengo que querer porque si ellos lo tienen por más que Natalie no sea la nuera soñada al menos impido una catástrofe para la familia, la vergüenza de la sociedad y el fin de su carrera.
Meditemos, en primer lugar quiero al nene vivo, en segundo quiero a Bill con Natalie, y en tercero quiero a Tom viviendo en mi casa…
- Como esta doctor? – preguntaba Bill persiguiendo a uno de los médicos que acaba de salir de la habitación de Osvaldito.
- Logramos estabilizarlo, no logramos entender quien inyecto en su suero una alta dosis de la formula para el aceleramiento cardiaco – respondió el medico preocupado – pasen si quieren cinco minutos, mas no.
Tom le sonrió al médico e hizo pasar primero al pelinegro tomándolo de la mano, ahí estaba el hijo que tanto querían, tan pequeño, tan inocente y conectado a noventa mil cables.
- Yo tengo la culpa, no debí dejarte solo en mi cuarto – susurró llorando el menor.
¬- Eso no es cierto – lo retó el de rastas codeándolo – no es culpa de nadie.
- Sos nuestro confidente, sabes lo del cambio de cuerpos… sabes nuestra relación…- agregó Bill sin prestar atención al regaño de su gemelo – Tomy quién crees capaz de hacerle esto a Osvaldito, de inyectarlo?
- Mmm de matar, enfermeras no creo lo dudo… mamá? – Preguntó inseguro – no creo.
- Noo, mamá no creo – respondió el pelinegro con una mano en la cabecita del niño y la otra en la pierna de su gemelo.
- Umm… Natalie? – cuestionó sin mirarlo a los ojos – digo… no se…
- me estas cargando Tom? Ella quiere adoptarlo conmigo! – respondió molesto – además ella no seria capaz de dañar mi felicidad!!
- Ah no? – rió irónico el de rastas – me olvido que ella te ama taaaaaaaaaaaanto tanto que ya es extraño!
- Celoso? – preguntó tierno el menor pero Tom no lo miró..El pelinegro le robó un pico disculpándose por su forma de contestarle – perdón!
Tom lo agarró de la cara y le dio un intenso beso dejándolo sin respiración, introdujo su mano debajo de la remera acariciándole la espalda logrando que se estremeciera.
- Tom! Estas loco? – le susurró el menor – estamos en una sala de hospital y Osvaldito acá dios!
- Y cual hay? – Preguntó divertido el de rastas – nos metemos debajo de la camilla y te puedo contar que se puede hacer.
Bill no pudo evitar reírse, lo tomó de la mano y lo llevó hasta la sala de espera otra vez.
- Ve a casa descansa unas horas, yo en media hora voy – le dijo Tom acariciándole la cara – se nota que estas cansado, casi ni dormiste, andá dale.
- Te parece? – el pelinegro miró la puerta de la habitación del niño dudoso.
- Yo me encargo de él mientras tanto, yo me quedo dale – le dio un pico y lo acompaño a tomarse un taxi.
Media hora pasaba que el menor se había ido y Tom sentía que le faltaba diversión, vió unas revistas en un rincón como en una especie de balde atrás de los sillones de la sala de espera y fue a buscar algunas.
- No tienen playboy acá – dijo riéndose hasta que vió como Natalie era empujada por Simone hasta el pasillo del cuarto del niño. Tom se sobresaltó y parándose lentamente trató de oír lo que decían.
- Yo se que fuiste vos, por eso necesito que te cases con Bill y adopten al niño, Natalie yo se porque te lo digo – insistía la madre de los gemelos. La rubia se soltó el brazo bruscamente.
- Disculpe pero no logré entender que usted sabe que? – preguntó molesta la maquilladora.
- Se que vos inyectaste al nenito, y no lo podes negar – añadió en voz alta – se perfectamente que fuiste vos Natalie, se que no queres estar con mi hijo por el nene pero lo tenés que hacer.
Tom había quedado helado, sentía ganas de matar a la maquilladora, pero se contuvo y llamó a Bill por el celular.
- Atende conchudo! – susurró el de rastas yendo lentamente a la recepción del hospital – Hola Bill dormías?
- No, hacia de cenicienta, acá tengo los siete enanitos conmigo te paso con alguno de ellos? – Respondió medio malhumorado el menor – que paso Tom?
- Yo ya se quien le inyectó la dosis de ese coso que te acelera el ritmo cardiaco a Osvaldito – la voz del mayor se notaba segura.
- Quien fue Tom? – preguntó el pelinegro nervioso con un nudo en la garganta.
- Natalie, Bill – susurró Tom – fue Natalie.


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