miércoles, 11 de marzo de 2009

Capitulo 14: Una mamá para Osvaldito; una esposa para Bill

- No, nono no me asuste por favor – lloró Bill- dígame que mi hijo es-esta bien!! - La doctora lo miró seriamente y Tom abrazó al pelinegro con todas sus fuerzas.
- El estado del niño es realmente lamentable, si bien no hay riesgos de muertes las lesiones que sufrió fueron muy fuertes poniendo en riesgo motricidad – continuó la médica – una de los mas serios daños es en la columna y médula del niño, tememos que no pueda volver a caminar.
- No puede ser – Bill apretó su rostro fuertemente sobre el pecho de su gemelo, gritando del dolor que esto estaba causándole, no podía pasarle todo a el niño – porque Tom porqué él? Esto es culpa de mamá… - y volvió a abrazarlo con posesión.
- Lo siento mucho, cualquier novedad los tendremos informados – fueron las últimas palabras de la doctora a los gemelos antes de volver a la habitación donde tenían al pequeño.
Bill no paraba de llorar, el de rastas trataba de calmarlo y su pecho le punzaba de nuevo. El mayor lo sentó en el banco, fue al bar y le trajo un vaso con agua…trato de dar lo mejor de él, aunque también temía por Osvaldito y lo calmó un poco. Pasaron toda la tarde allí, Simone no volvió a aparecer y el menor de sus hijos estaba tomándole odio.
Tom por su parte no la culpaba pero apoyaba a Bill por el amor que le tenía. La primera noche del niño ahí; los kaulitz se la pasaron hablando de cómo hacer por el tema de la adopción. Tenían en su contra ser dos hombres, ser hermanos y gemelos. Por lo que al pelinegro le habían dicho tenia que estar casado, pero no le habían aclarado que tendría que ser con una mujer. Pero si así fuera no podría con un hombre... no podría con un hombre que no fuera su hermano. Entonces todo se volvía cada vez más difícil… era lógico e imposible que ellos, ambos juntos no podrían adoptarlo.
- Tom acabo de tener una brillante idea! – le dijo el pelinegro separando sus labios después de un tierno beso que se estaban dando.
- Desde cuando tus ideas son brillantes? – Rió el de rastas irónico – mentiraaaaaaa!
- Idiota – rió pegándole de mentiritas – pero promete que no vas a enojarte.
- No me asustes – agregó el mayor poniéndose serio – que es?
- Uno de nosotros se tiene que casar con una chica – respondió el menor sin mirarlo a los ojos – para conseguir la adopción legal, pero después nos separamos y listo, la chica tiene que ser nuestra cómplice, nuestra confidente y a la vez testigo de nuestro amor.
- Estás completamente loco! – Dijo molesto Tom parándose, despegándose de su lado – yo no lo haré! – le gritó el de rastas esperando de su gemelo la misma actitud.
- Entonces yo si lo haré, lo haré porque quiero al niño, porque para mi es mas que importante – añadió algo triste el pelinegro – y porque quiero que sea nuestro… no mío.... nuestro.
En el estomago de Tom algo se movió, lo enternecieron esas palabras, cuando notó que Bill se ponía triste ante sus gritos lo abrazo fuerte y le pidió disculpas.
Ahora la cosa era conseguir la futura esposa de Bill, tenia que ser alguien de confianza, pero había tiempo para pensarlo. Los gemelos se quedaron dormidos en los bancos del frío hospital, el pelinegro con su cabeza sobre el hombro de Tom aferrado a su cintura. El de rastas escuchó una sirena que lo despertó y se quedó observando el rostro de su gemelo, perfecto en cada centímetro de su piel, angelical y sensual al mismo tiempo. Pasó un dedo por su mejilla y se levantó lentamente. Se sacó su campera haciéndola de almohada para su hermano. Lo recostó lentamente y salió afuera…algo mas allá de estar de acuerdo con la loca idea del casamiento oprimía su pecho, el presentía que en el fondo no era tan buena idea. No sabia porque le nacía esa premonición, ni de donde solo lo sentía, pero no podía arrepentirse, no ahora que había dejado a Bill mas contento.
Se sentó en una escalerita en la entrada de la clínica y miró al cielo pidiendo que todo saliera bien, cuando sintió que alguien se sentaba al lado de él.
- Me hizo falta tu calor – le susurró el menor apoyando su mano en la pierna de su gemelo, mirándolo a los ojos con toda la ternura del mundo sintiendo un tranquilo viento enfriar su nariz y lograr que sos ojos se cristalizaran – Tomy, creo que se quien puede ayudarnos…
- Tengo mucho miedo, estás segura que la chica es confiable? Que no busca prensa, dinero o fama? – preguntó el de rastas viéndolo preocupado, y el menor asintió con la cabeza – como se llama?
- Natalie – respondió el pelinegro mirando al piso- es la perfecta Tomy.
- No me digas que es quien yo estoy pensando… - añadió Tom muy molesto.

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