Capítulo 2: El cambio - Esto es una pesadilla, yo Tom Kaulitz en el cuerpo de mi gemelo, es una locura – lloriqueó Tom – mirá ya soy maricon como vos.
- Cállate idiota – agregó Bill, viéndose en el espejo, tocando las rastas que ahora llevaría – que comiste anoche Tom? Suena raro tu estómago. Tom!
- Bill…- susurró el mayor, viendo dentro del pijama de Bill – estás muy bien dotado.
- Tom deja de mirar mis cositas!! – Gritó ruborizado el que ahora llevaba rastas – ni se te ocurra hacer nada con eso, eso lo tenés prestado, ese cosito es mío, ese cuerpo es mío estúpido.
- No es ningún cosito esto…diría yo un cosote…Sabes qué? Tu cuerpo se siente como que tiene….no se ganas de sexo contenidas, Bill porque no le das un respiro a esto..- añadió el mayor metiendo la mano.
- Saca mi mano de ahí!! – Gritó abalanzándose – en vez de seguir pensando en sexo y tocarme, pensemos como mierda volvemos a la normalidad.
- Aaaa pero era divertido! – se quejó Tom – Ey Bill si tengo tu voz podré cantar!!!
- Es verdad no lo había pensado – el menor de los Kaulitz sonrió feliz de que este cambio al menos no dañaría a la banda, se sentó en la cama sin dejar de mirarse, pero de repente se sobresaltó – Tom y como se supone que voy a tocar la guitarra? Vos sabés todas las letras, y con mi voz podés cantar pero… yo no se tocar la guitarra, y no creo que se me haga fácil aprenderme todas las canciones a tan pocos días del concierto.
- Ay, estamos en serios problemas – dijeron mirándose preocupados – no importa ahora en el ensayo le diremos a los chicos que tengo, o mas bien que tenés porque ahora sos Tom, un pequeño problema en una de las manos…y en casa por las noches tendré que enseñarte- dijo el mayor como solución.
Narra Bill: Llevar el cuerpo de Tom complicaría más de una cosa, y aunque todavía no caigo si es un sueño o es realidad soy conciente de todas las consecuencias. Primero las locas fans, persiguiéndome para un rato sexual con ellas, aguantarme que me dijeran mujeriego. Después vestir con ropa de 89075 talles mas grande que pareciera que llevo un costal de papas, gorras en la cabeza y ni hablar oler a rastas sucias. Sé que Tomy es mi media mitad, mi gemelo y porqué no el amor de mi vida, pero jamás desee estar en su lugar yo estoy bien siendo Bill. Y si él cree que asistiré a sus citas, siendo él está muy equivocado.
Narra Tom: Genial! El lado positivo al asunto es que podré cantar! Pero los lados negativos…tener que teñirme el bendito pelo una vez al mes, tener que soportar llevar ropa ajustada, colgantes y esas boludeses que Bill se pone, ser virgen (ajaja) y no poder usar esta cosita, aguantar que me digan que soy un sentimental, que espero y creo en lo del amor verdadero, y esas cosas del romanticismo blabla. Pero si Bill cree que me maquillaré como el lo hacía esta completamente loco, ni con el cuerpo de Britney Spears lo haré.
- Tomy ya me vestí como vos, ahora déjame que te peine y maquille como yo – le gritó el menor fuera del baño.
- No estas completamente loco!! – Gritó furioso – no me maquillaré aunque tenga tu cuerpo NO.
- No seas idiota, podrían sospechar tenés que comportarte como yo – su gemelo le abrió la puerta y ahí estaba Tom con el envase de Bill ya vestido con el pelo oscuro y alisado- déjame maquillarte, yo muero por hacérmelo, pero es tu rostro no puedo.
Al mayor no le quedo más que resignarse y dejar que su hermano lo transformara en “Bill Kaulitz”. Desde la base hasta la sombra, nadie notaria la diferencia.
- A ver Tom camina un poco, tenés que caminar como yo – dijo corrigiéndolo el menor mostrándole como debía hacerlo y Tom lo imitó -. Ey! Yo no camino con el trasero hacia afuera!! , es más sencillo copiarte a vos que a mí parece – añadió riéndose.
Unas tres horas pasaron para los Kaulitz enseñándose como ser como el otro. A pesar de ser gemelos, y poseer una conexión real en ellos había diferencias que para los demás eran notorias.
- Ya me siento Bill – bromeó Tom volviendo a mirarse al espejo – sos hermoso…-
El menor sintió como su corazón se aceleró – realmente hermoso – agregó Tom.
- Vos también, excepto por las rastas – le sonrió Bill.
- Con mis rastas no!!! – le gritó divertido tirandosele encima – las tenés vos pero son mías así que las cuidas me entendiste?
Sus bocas quedaron cercas y fue algo muy extraño, era como sentir ganas de besarse a uno mismo, SÍ una completa locura… o al menos eso pensaron.
A los pocos minutos, la puerta se escuchó abrirse, al parecer era Andreas, por la voz…
- Bill!!! Tengo algo que decirte – gritó el rubio – Bill estás acá??
Enseguida Bill corrió olvidándose que su apariencia era la de Tom, y lo abrazó.
- Andreas!! Que necesitas? – dijo sonriéndole – pasó algo?
- Tom que te pasa? – Preguntó asombrado el amigo de los gemelos – dije Bill, venís corriendo a abrazarme.
En eso baja Tom, preocupado mira a su hermano a alguien tenían que contarle el secreto. El rubio era su mejor amigo pero les creería?
- Tenemos que contarte algo – dijeron a coro asustando a Andreas – promete que será un secreto. El muchacho asustado asintió mirándolos con preocupación.
- Mmm Bueno, yo soy Tom – dijo el pelinegro.
- Y yo soy Bill – susurró el de rastas.
- Que? – gritó pálido Andreas – que están diciendo?



No hay comentarios:
Publicar un comentario