
Capitulo 24: Y más complicaciones!
- Que-que es eso? – Preguntó Bill con un nudo en la garganta – de donde lo sacaste?
- Filmaste…te filmaste teniendo sexo con ella? – apenas pudo decir el de rastas llorando completamente destrozado.
- Yo no sabía de ese video, no se quien-quien lo filmó, no se de donde salio te juro – el pelinegro se acercó al televisor, saco el dvd y apagó el televisor. Cuando giró vio como su gemelo lo miraba fijo sin dejar de llorar, como desilusionado. Agarro el CD y lo partió varias veces, dejando de éste, solo pedacitos.
- No se arregla así ya lo se, pero te juro Tomy eso no es amor, en eso que viste no hay sentimientos mas que es ira es bronca por tu mentira pero ya se me paso perdóname por favor – el menor se acerco a abrazarlo pero el de rastas se corrió resentido.
- No me toques – murmuró llorando – es sencillo pedir perdón, partiste el cd, partiste mi corazón, mi cerebro hasta mi alma y mi vida sabias? Yo desde el día que te dije que te amaba no toqué ni a una mujer escuchaste? Ni a una me quedé esperando a que estuvieras listo como un estúpido, cuando cambiamos de cuerpos y me dijiste que vos decidías cuando entregarte siendo vos, yo te decidí esperar para que?. Te la das de inocente y romántico y te revolcas con la primera que tenés al lado- Tom se secó las lagrimas con el puño. Sus ojos estaban enrojeciéndose notoriamente- porque no me dijiste? Tenias miedo? No te cargaba la conciencia?
- Lo siento, no quise lastimarte – agachó la cabeza Bill y de sus ojos salieron unas lagrimas de culpa – perdóname mi amor.
- tarde, y no es la primera vez que me lastimas. No vuelvas a llamarme mi amor, no vuelvas a buscarme. Vendré por mi cuenta a ver a Osvaldito porque me importa el niño- agregó mirando a un punto fijo en la pared para no volver a quebrarse – hacé lo que se te cante con tu matrimonio. Da lo mismo! No te espero más, queres desconfiar de mi? Queres creer que soy un mentiroso? Hazlo! Pero date cuenta que esto lo causó Natalie y no me mires así, sabes que no me quiere ver con vos. Es obvio que lo planeo, pero no vas a abrir nunca los ojos no? Siempre desconfías de mi, acá tenés una prueba de lo que es capaz esa mina. Nunca pero escucha bien NUNCA te mentí, ni con mis sentimientos, ni con el nene ni con nada.
- Perdóname – Bill se acercó y depositó sus labios lentamente. Pero Tom frunció la frente y se separó limpiando sus labios con la mano.
- Ojala algún día te arrepientas Bill Kaulitz, ese día no voy a estar acá- agregó el mayor saliendo de la habitación llorando.
Ese fue el momento en el que Bill empezó a desconfiar de Natalie, nunca Tom le había parecido más sincero y lastimado que en ese momento. Se sentó en la cama y cuando escucho a su gemelo despedirse del niño y cerrar la puerta de entrada se puso boca abajo en su cama maldiciendo el momento que se acostó con la maquilladora.
- Se puede saber que mierda pasó ahora? – preguntó Osvaldito después de unos minutos desde la puerta, con una de las muletas, había conseguido subir agarrándose desde el borde de las escaleras. Pero ante el silencio del pelinegro se acercó y lo escuchó sollozar. Se acostó junto a él y lo abrazó. Bill se aferró al nene y se quebró.
- No me gusta que llores – dijo triste el nene – me dan ganas de llorar a mi, yo los amo mucho. Ustedes dos son los mejores papas del mundo.
En ese momento la puerta de la entrada se escuchó nuevamente y Bill corrió para abrazar a su gemelo y pedirle disculpas otra vez, pero al finalizar las escaleras la rubia estaba de espaldas sacándose su abrigo dejando su cartera sobre el sillón.
- Quiero que me expliques porque lo filmaste todo? – preguntó valiente el menor de los gemelos, y la rubia lo miró extrañada.
-Buenas noches mi amor – susurró en rol de victima – de que me hablas?
- El DVD en el que filmaste “eso” entre nosotros – Bill la tomó violento del brazo y la sacudió – decime porque mierda lo filmaste Tom lo vio todo!!!
Natalie probablemente iba a decir una de sus mentiras pero Bill no la dejó hablar y continuó – estábamos con Tomy y Osvaldito, el nene me dijo que le trajiste unas peliculas al parecer OH CASUALIDAD se mezclaron y Tom la vio. No se puede filmar sola y yo no lo hice. Porque mierda haces esto?
- Para para,- dijo furiosa la maquilladora soltando el brazo que Bill le había agarrado con brutalidad - yo no le traje ninguna película al pendejo!!
- No mientas! - gritó Osvaldito desde arriba – vos me dijiste que buscando a la tortuga chota esa era la mejor peli de la historia y que a mi papi le iba a divertir.
Natalie miró al nene amenazante y el pelinegro la miró con asco.
- Me queda una sola opción. Pedirle perdón a mi hermano – susurró el pelinegro – y a vos .. ummm... , quiero el divorcio.
- Que?!! – gritó finamente la rubia.
- Si quiero el divorcio yo ya tengo la adopción del niño, ahora quiero el divorcio. Quiero separarme de vos para siempre! Sos una mierda! – Natalie ante estas palabras le dio un cachetazo a Bill, y Osvaldito corrió a la habitación para llamar a su papi Tom.
- No te voy a dar una mierda! – gritó llorosa la rubia, tomó su abrigo, su cartera y volvió a salir.
Cuarto de Bill:
- Como mierda era el numero de papi Tom? – se preguntó el nene buscando en la agenda de la mesita de luz- la T, la T de Tom… acá está!
Tomó el teléfono, discó los números…seis tonos y la quebrada voz del mayor de los gemelos contestó el llamado.
- No quiero hablar ahora Bill… - pero el niño lo interrumpió.
- Papi no cortes soy yo! – gritó Osvaldito.
- No quiero hablar ahora mi amor, estoy manejando y no me siento bien – la voz de Tom se notaba algo dañada de tanto llorar.
- Papi le pidió el divorcio a la chichina esa, la rubia puta – gritó feliz – dijo que iba a pedirte perdón, no se enojen mas, arréglense bien de una buena vez por fa si?
- que le pidió que? – preguntó el de rastas asombrado como feliz y dolido al mismo tiempo – Bill le pidió que?
- Papá, sos más lento que un caracol!! – rió el niño – que papi Bill le pidió el divorciamiento a la trola.
En ese momento, se escucho en el teléfono una frenada de autos y un impacto muy fuerte.
- Papi? Seguís ahí? O te moriste de la emoción?... ee Papá? – preguntó repetidamente Osvaldito pero nadie respondió.



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