sábado, 14 de marzo de 2009

Capitulo 27: Detenidos.

La enfermera y la médica le dieron el pésame a los gemelos y se retiraron de la habitación dejándolos solos. Bill tenia la mirada fija en la pared estaba en shock algo perdido.
- No puede ser – dijo rompiendo el silencio el mayor de los gemelos sentándose en la camilla junto a Bill. El pelinegro empezó a llorar sin parpadear aun con la mirada perdida.
- Decime que no es cierto, decime que es una pesadilla – murmuró el menor quebrado y al terminar la frase rompió en llanto aferrándose contra el pecho de su hermano enterrando la cara en su cuello.
- No llores así me destrozas – lloró Tom abrazándolo fuerte meciéndolo lentamente tratando de calmarlo – no ganamos nada con esto, nadie no los va a devolver llorando.
- Tanto amor y tanto esfuerzo para que? – gritó sacado el pelinegro parándose de la camilla – decime para que?!
- No seas así, pensa que con nosotros fue y será feliz, le dimos eso que nunca tuvo: una familia! – añadió en voz alta el de rastas también levantándose. Lo tomó del rostro con las manos y le secó las lágrimas. Bill reflejaba en sus ojos un dolor intenso que jamás terminaría – estamos juntos en este momento entendiste?
El pelinegro lo abrazó calmándose de esa ira entrando a llorar desconsolado de nuevo. Juntos abrazados cayeron al piso de rodillas sin soltarse llorando uno en el hombro del otro.
Tom con una mano acariciando el cabello de su gemelo, y con la otra aferrada a la espalda le daba la contención que podía. Bill sentía la protección de su hermano y esto era lo único que le quedaba y que en ese momento lo hacia sentir que algo valía la pena.
- Osvaldito va a ser nuestro angelito guardián – susurró el menor y Tom cerró fuertemente sus ojos al escuchar eso que lo estremecía por completo y partía su alma en mil pedazos.
Se quedaron así unos minutos, por suerte Bill solo tenia dos pequeñísimos puntos en la cabeza pero no era nada grave, él hubiese dado todo por salvar a su hijo y aunque doliera y costase no se podía hacer nada. Tom en cambio tendría para siempre esa imagen del impacto de Osvaldito con la mesa de hierro y los adornos cayendo sobre él.
Las dieciséis horas marcaba el reloj de oro de Bill cuando Simone entró al hospital viendo a sus hijos sentados en la sala de espera como si esperaran una noticia imposible de llegar. La madre abrazó a los gemelos llorando con ellos.
- Me duele tanto como a ustedes y quiero que sepan que aunque me cueste acepto su relación y me arrepiento de lo mal que hice – Bill se aferró a su mama y Simone le dedicó una sonrisa al de rastas que asintió en forma de gracias. Se levantó dejando al pelinegro con su madre hasta que al llegar a la puerta vio dos patrulleros de la policía y en uno de ellos una rubia. Estaba claro que habían apresado a Natalie.
- Bill, Bill afuera esta la policía! – grito Tom corriendo hasta donde estaba su madre sentada con su hermano – vamos a ver que sucedió con Natalie!
- “Mierda” – pensó el menor para sus adentros y los tres salieron a la calle.
- Los gemelos Kaulitz? – pregunto una policía mujer y ellos asintieron.
- Quedan detenidos por el homicidio del menor Osvaldo Kürie Kaulitz – agregó tomándole el brazo a Tom colocándole una esposa.
- Que?! – gritó el de rastas – esperen se volvieron locos? Como vamos a ser nosotros!! Fue ella! – añadió golpeando el vidrio del patrullero viendo como Natalie los miraba riéndose.
- La mujer aseguró ante el comisario que los únicos tres en el momento presentes eran ustedes tres – Simone bajo la mirada, maldiciéndose de no poder atestiguar porque no había estado presente. La policía esposo a Bill y lo metió en el otro automóvil mientras que al de rastas lo metió junto a Natalie.
- Bienvenido – murmuró la maquilladora por lo bajo – cornudo.
- Cállate hija de puta – susurró el de rastas, no quería tener problemas con la policía por si las moscas – no tiene perdón lo que hiciste!
- Una mujer por amor hace cualquier cosa – agregó la rubia acercando su pierna a la de Tom.
- Una loca hace cualquier cosa – dijo entre dientes alejándose – sos una asesina y esto se va a descubrir te lo juro.
El trayecto fue largo, la comisaría más cercana quedaba algo alejada y Bill pensaba en lo que daría por cambiar el destino por volver atrás y no casarse. Él se echaba la culpa por elegir a la maquilladora, por casarse y por desconfiar de Tom.
Los automóviles frenaron y bajaron a los gemelos y la joven rubia metiéndolos a empujones adentro.
- Métanlos en una celda - ordenó un señor algo mayor aparentemente el comisario- Los tres estarán detenidos hasta el día del juicio.
Una lágrima corrió por la mejilla del menor y lentamente se acerco a Tom, moviendo sus manos con mucho esfuerzo acaricio las del de rastas mirándolo con temor.
- Te amo – susurró el pelinegro – no te dejaré solo nunca.
- Señor a los Kaulitz los meto en la misma celda? – cuando los hermanos escucharon esa pregunta que hacia un joven policía se alegraron y se pegaron más.
- No – ordenó el comisario.
Natalie, y los gemelos fueron trasladados brutamente a empujones hasta donde había un pasillo largo de pequeñas celdas.
A la rubia la metieron sola y a Tom enfrente de la celda de Natalie junto a un jovencito que no paraba de llorar. Al menor de los hermanos lo encerraron en una celda pegada a la del de rastas. Solo unos barrotes lo separaban, junto a Bill había un tipo que lo miraba fijamente y mojaba sus labios con la lengua.
Tom se acercó a las rejas y tomó la mano de su gemelo. Como pudo le dio un tierno beso y se escucharon unos “aaa” re tiernos de los demás presos. Natalie escupió hacia afuera y el tipo que estaba con Bill se acercó a los enamorados.
- Veni mariquita – murmuró tomándolo fuertemente del brazo – te voy a dar diversión.

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