sábado, 21 de marzo de 2009

Capitulo 28: Juntos como sea...

- Yo no voy con vos a ninguna parte – gritó Bill soltándose y el tipo le pegó una trompada haciendo que un hilo de sangre bajara por sus labios y llorara por el dolor.
Tom de la desesperación de no poder hacer nada empezó a gritar y dos policías entraron sacando al tipo acompañante del pelinegro.
- Ay dios, no parás vos tendrían que cortártela así te dejas de joder – dijo uno de los policías sacando al tipo metiéndolo en la celda de Natalie – quédate acá total no te gustan las minas.
- Espere! – Gritó Tom – por favor necesito estar con él, es mi gemelo, es mi media mitad, es el amor de mi vida, es…
Pero el policía antes de ponerse romántico abrió la celda y lo metió junto a Bill.
- Espero que el comisario no me despida por esto – agregó dudoso.
- Gracias! – gritaron los gemelos a coro dedicándole una sonrisa y se tomaron de las manos. El policía suspiró, se rió y salió.
Tom automáticamente tomó a Bill de la cintura pegándolo contra él, fusionando sus labios con violencia mientras que la maquilladora hacia la que vomitaba al ver esa escena.
Por un momento olvidaban el contexto, la situación en la que se encontraban y solo se fundían en ese beso que los llenaba, sus lenguas se acariciaban lentamente, sus alientos se daban lo que necesitaba el otro para continuar.
Se sentaron en el suelo uno pegado al otro, con las manos entrelazadas. Bill puso su cabeza en el hombro de Tom sintiendo ese perfume que lo volvía loco, y su pierna por encima de la de su gemelo. Sin darse cuenta se habían quedado dormidos.
- sh.. sh .. – Natalie le chistó al tipo que la acompañaba en la celda.
- Que? – susurró el tipo acercándose a la rubia.
- Te gusta Kaulitz no? – preguntó manteniendo la voz baja.
- Sí, el de los pelitos parados me vuelve loco tengo su nombre tatuado y todo – el tipo parecía un demente obsesionado con el joven.
- donde? – rió la maquilladora.
- En el cachete del trasero – le dijo al oído y ella no pudo evitar soltar una carcajada.
- Mira, te quiero proponer una cosa – agregó acercándose más – estoy segura que Bill va a salir de acá…y yo no pienso quedarme mucho tiempo como sea voy a escapar, que te parece si me ayudas a escapar y a cambio te garantizo una noche de sexo desenfrenado y violento con él… necesito vengarme…que me decís?
- Entraste hace menos de cuatro horas y queres escapar? – preguntó idiotamente el tipo.
- No te digo escapar mañana imbecil, antes del juicio seguro…aun ni se cuando será pero podríamos planearlo todo, yo afuera tengo mis contactos – respondió molesta la rubia – vos porque carajo estás preso?
- Violación – respondió mirando la celda de Bill con aire de loco.
- Perfecto – río Natalie – aceptas mi idea?
- Como se supone que me vas a ayudar con él? – preguntó desconfiando.
Natalie le mostró la alianza – es mi marido, no por mucho tiempo pero aun lo es así que te garantizo que si escapamos los dos apenas Bill esté en libertad… yo me fugo y te lo dejo enterito… aceptas o no? – preguntó ya harta.
El tipo se emocionó sintiendo un calor fuerte y emitió un gemido algo asqueroso – claro que si, todo sea por ese cuerpito mm… me llamo Jösh pero me dicen Bala – agregó el tipo sin despegar los ojos de Bill mojándose los labios con la lengua.
- Okay Bala, contas con Natalie Ok? – el tipo asintió y ambos dementes estrecharon sus manos sonriéndose cómplicemente.
Ninguno de esas dos porquerías de personas pego un ojo en toda la noche, mientras que el pelinegro se acomodo y durmió sobre el pecho de Tom, abrazado a él con posesión.
Tres días exactos pasaron desde que los gemelos y Natalie ingresaron detenidos. Nada fácil para nadie, ya que las horas parecían no pasar. Por suerte a los twins no los habían separado de celda.
Un ruido despertó a todos los presos de esa comisaría a las diez de la mañana.
- Kaulitz tienen visitas! – gritó un policía – quince minutos nada más.
- Aaaa suegrita! – gritó Natalie cuando vio como Simone asustada iba a ver a sus hijos y con una mirada fulminó a la maquilladora.
- Mamá – lloró Bill – mamá. La madre a través de las rejas le estrecho sus manos a cada uno.
- Hijos vine a avisarles que hoy velamos a Osvaldito – Simone noto la expresión de dolor y se apresuro a hablar – sus corazones van a estar ahí no se preocupen…todo estará bien sus amigos, su papá, Gordon…todos estaremos ahí no se preocupen si? Como se sienten? Tienen frío comieron?
- Aun no – respondió Bill dolido y la madre saco de su cartera dos sándwich gigantescos envueltos en papel de cocina – tomen el de jamón es tuyo Tomy.
- Tengo miedo – dijo Bill quebrado- anoche me puse a analizar las cosas antes de dormirme, Tomy y yo estamos más involucrados en esto. Él venia detrás de mi, yo cargaba a Osvaldito, viste como es la justicia – añadió mirando la celda de la maquilladora con desprecio.
- No seas pesimista – agregó con la boca llena el de rastas – estaré con vos siempre…
- Tiene razón tu hermano – murmuró Simone – además son ustedes dos contra la palabra de una loca.
- Esperemos – suspiró el pelinegro – tengo un mal presentimiento.
Tres policías ingresaron con unos papeles en la mano y abrieron la celda de los gemelos obligando a Simone a correrse.
- Estamos libres? – preguntó Tom sonriente.
- No – respondió seriamente uno de los policías- los van a trasladar a un penal, es la orden del juez. Van a estar en el penal hasta el día del juicio que se llevara a cabo dentro de dos meses.
- Que?! – gritó el menor desesperado.
Tom enseguida apretó la mano de su gemelo marcando señal de no separarse por nada del mundo.
- Dos meses? – preguntó el de rastas – que hay de Natalie?
- Esta tarde le dan en libertad, no hay pruebas en su contra – los gemelos se miraron desolados eso indicaba que a uno de los dos lo declararían culpable?
Natalie al escuchar esto, saltó de su cama pegándose a la reja, sonriendo de oreja a oreja.
- Bill escúchame muy bien – el de rastas tomó a su gemelo fuertemente de los hombros al notar que estaba a punto de llorar – se que los dos somos inocentes, lo siento acá dentro – agregó agarrándole la mano apoyándola sobre su pecho. Quiero que sepas que jamás pase lo que pase voy a dejarte solo.
- Lo se Tomy, lo se – susurró depositando suavemente sus labios. Al separarse volvieron a esposarlos obligándolos a salir rumbo al penal.

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