sábado, 21 de marzo de 2009

Capitulo 29: Te amo sin importar las circunstancias.

Media hora había pasado del traslado de los gemelos al penal de la cuidad. Mientras tanto Natalie aprovechaba sus últimas horas de encierro arreglando las cosas con Bala.
- Me entendiste no? – Preguntó por tercera vez la rubia – bien bien?
- Si te entendí, a mi derivan en dos o tres días y tu abogado hará que me deriven junto a los Kaulitz. Una vez allí hare mi trabajo, siempre y cuando Bill me haga las cosas fácil… tiempo sobra tengo dos meses. Le destruiré la vida abusando de él… y luego vos y tus contactos me dejaran libres? No me cagaras verdad? – añadió inseguro el tipo caminando de un lado a otro.
- Claro que no, serás recompensado con la fianza y un par de billetes de todos los colores una vez que estés afuera – rió divertida la maquilladora- claro que todo será por medio de mi abogado, yo no puedo pisar el penal, el estúpido de Thomas me mataría.
- Okei, esta bien – murmuró el tipo mirándole la alianza – Suerte afuera, y no me estafes porque la podes pasar mal.
- Y vos cumplí con tu parte que la vas a pasar muy bien, vas a disfrutar! – ambos se rieron cómplicemente.
El patrullero que trasladaba a los gemelos hasta la cárcel donde pasarían sus próximos dos meses, se detuvo en una ciudad bastante tranquila con calles de tierra. Los hicieron bajar medio a lo bruto y entraron en la oficina de la directora del penal.
- Una mujer dirige un penal de hombres- le susurró el pelinegro a su gemelo.
- Mierda, es extraño – rió Tom , pero la mujer los miró seriamente cosa que los congelo por completo.
- Acá las cosas son difíciles Kaulitz, así que prepárense y olvídense de los lujos que tenían. Consejo: Bill sácate ese reloj porque son capaz de cortarte la mano, que inútil el de la comisaría como no te lo quito – La directora se notaba que era una mujer muy lista, de hablar rápido. Tendría unos cuarenta y cinco años, tenía el pelo color café y la piel morena. Era algo bajita y su nombre era Martha. – Ahora les traeré su uniforme, mientras tanto vean la planilla de horarios y actividades. Les conviene adaptarse rápido porque acá adentro dos meses son eternos.
Cuando la mujer salio, un policía se quedo firmemente parado en la puerta mirando los movimientos de los gemelos.
- Cielos Tomy, esto es horrendo – susurró Bill dolido – tengo miedo de los tipos de aquí adentro.
- No tengas miedo mi amor, no me despegare de vos – agregó sin despegar los ojos de las planillas, rodeándole la cintura con su mano.
- Bésame – murmuró el pelinegro con un nudo en la garganta evitando llorar. Su gemelo le obedeció y cerrando los ojos depositó sus labios, entreabriendo su boca despacio entrelazando suavemente su lengua, pegando su cuerpo con el del menor tiernamente.
Pero la directora entró y los interrumpió. Cuando se separaron Bill se había sonrojado completamente, y no pudo evitar mirar al piso.
- Bueno aquí están sus uniformes, es un talle único por ende creo que a vos Bill te quedara algo grande – la mujer les entregó una bolsita con los dos uniformes color verde gastado dentro – en cuanto a las celdas…
Tom apretó la mano de su gemelo con la suya y se acercó más a él – seria mucho pedir que estemos juntos en la misma celda? – preguntó tímidamente el de rastas.
Martha había visto ese romántico beso, y aunque era algo sumamente loco y prohibido les concedió ese deseo.
- Esta bien, estarán juntos – respondió sonriéndoles – ahora los mandaran a bañarse, a cambiarse y espero que se adapten. Dejen sus cosas de valor aquí, el día que se retiren las pasan a buscar. Ah! Solo por ser que entraron hoy tienen dos prendas de ropa interior para cada uno nuevas, hasta que les traigan sus propias.. Si quieren que les traigan algo, ropa interior, elementos de higiene personal, déjenme una lista y al numero que lo tengo que solicitar que mañana por la mañana hago que se los traigan. No se porque pero yo creo ciegamente en su inocencia, cuentan con mi apoyo para todo – los gemelos le estrecharon las manos a la mujer dándole las gracias. Dejaron sus objetos algo de dinero, relojes y el cinto de Bill y fueron llevados por un policía hasta la celda.
- El baño es a pocos pasos de acá. Bienvenidos al encierro- les dijo irónicamente un policía, y se fue.
- Ya me cayo mal ese idiota- murmuró tom sentándose en la cama viendo como se alejaba el policía.
- Tomy bañémonos al mismo tiempo tengo miedo – pidió el menor sacando de la bolsa los uniformes.
- Bill eso es gigantesco! Jajaja – Tom se había tentado de risa al ver a su hermano viendo como le quedaría puesto ese traje verde gastado.
- No te rías tonto, vamos a bañarnos – el pelinegro lo tomo de la mano y caminando al baño un par de presos saludaban bastante corteses, mientras que otros miraban a Bill como animales en celo.
- Tom me miran feo – susurró el menor cerrando la puerta del baño.
Las condiciones del baño no eran tan malas, tenia una filas de duchas pero lo malo es que ninguna con puertas lo que quería decir que si te desnudabas todos los detenidos te miraban. Y enfrente tenia una fila de inodoros adheridos a la pared. Cuatro pequeños lavamanos. Una pila de toallas blancas y jabones baratos.
- Mierda – agregó el de rastas viendo lo inmenso de ese baño – es enorme…
Bill abrió dos de las duchas y el agua salía helada – mierda esta congelada! – gritó Bill, colocó los dos calzoncillos nuevos y los uniformes sobre el lavamanos, tomo dos toallas y un jabón.
Se bajo tímidamente los pantalones y se deshizo de su remera quedando en boxers negros.
- mierda Bill hace… - pero tom sonrío al ver a su hermano ya casi desnudo.
-Mierda Bill hace… - pero tom sonrío al ver a su hermano ya casi desnudo.
- Ni lo pienses – sonrió tímido el menor – esta fria.
Tom recogió sus rastas, se deshizo de su ropa y empujando a Bill a forma de cosquillas lo metió debajo del agua fría.
- Ayyy hijo de putaa – río el pelinegro estremeciéndose – esta fría!!
Pero tom lo pego a el, con un intenso y apasionado beso mientras que el agua helada mojaba sus cuerpos.
El mayor tomo el jabón y comenzó a pasarlo por la espalda de su gemelo lentamente sintiendo como su mano quería deslizarse dentro de la ropa interior del pelinegro.
Bill corrió mojado a la puerta y le puso el seguro para que ningún preso entrara… lo miro fijo sonriéndose y se bajo los boxers.
- Zorrito – murmuro entre dientes Tom mordiéndose el labio. Bill corrió hasta donde estaba su gemelo frotando ya su crecida erección con la de su hermano tomando el miembro de su igual deshaciéndose de su calzoncillo.
- Tomy yo se que no es el mejor momento, ni el mejor lugar pero no puedo más. Espere siempre entregarme a vos con mi cuerpo… recuerdas que te dije que yo decidiría cuando estar listo para vos? – Tom se mordió el labio y lo pegó mas a él – siento que este es el momento, que pasamos muchas cosas, esperamos mucho tiempo…
El de rastas lo tomó del rostro mirándolo a los ojos totalmente emocionado.
- No me importan las circunstancias – añadió Bill acariciándole el pecho – quiero ser tuyo ahora, en este instante, ya! … quiero ser tuyo Tomy.

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