sábado, 21 de marzo de 2009

Capitulo 30: Momento mágico

Tom no dudó ni un instante, sus labios fueron directo al cuello del pelinegro succionando fuertemente dejando una marquita morada en la blanca y suave piel del menor y causando que de su interior brotara un gemido.
El de rastas lo giró lentamente apoyándolo contra la pared marcando una línea recta de besos en el cuerpo de su gemelo, desde su tatoo en la nuca hasta el fin de su espalda. Bill sentía las gotitas y el frío de los azulejos pegado a su cuerpo, esa sensación de frío-calor le erizaba sus vellos, y la pasión desenfrenada estaba azotando su cuerpo.
- Te amo – susurró el mayor en el oído de su igual mientras suavemente preparaba la entrada – prometo no lastimarte. Tom subió una de las manos del pelinegro en alto acariciando su brazo, bajando por su pecho hasta tomar el miembro y comenzar a masturbarlo. Bill colocó su otra mano en la nuca de Tom tirando su cabeza hacia atrás apoyándola a causa del infrenable placer, en el hombro del de rastas.
- Aaaaaaaah, ya ya dios no resisto necesito que seamos uno, mi – mi amor te a-amo – gimió entrecortadamente el menor. Tom sin dejar de masturbarlo con la otra mano lo tomó del pecho apretándolo a él, entrando lentamente.
- Mierda, que tibio y apretado – susurró excitado notando la expresión de dolor de Bill. Así empezó a entrar y salir despacio yendo al compás de su mano, logrando que a cada embestida su gemelo gimiera su nombre acompañado de varios “te amo” hasta que por el placer que lo hacia doblar en dos fue cayendo de rodillas saliendo lentamente del cuerpo del pelinegro logrando que diera un grito y llevara su mano a su boca para no volver a hacerlo.
Aprovechando a su hermano de rodillas comenzó a acostarlo lentamente y Tom sintió el frío del piso en su caliente espalda y la lluvia de la ducha sobre sus piernas. El menor separo las pesadas piernas de su gemelo acariciándole la entrepierna logrando que Tom cerrara los ojos y con un brazo lograra tumbarlo sobre él. Bill se mordió el labio, tomó la cosita de su igual y con la punta de su lengua empezó a juguetear rozando su piercing haciendo que el mayor se contuviera para no gritar. Después introdujo el miembro del de rastas en boca haciendo que el choque de su aliento y la tibieza de su boca lo elevaran llegando a un orgasmo. Le tomó una mano haciendo que se sentara y lo miró fijo a los ojos.
- Te amo Tomy – susurró agitado y se sentó sobre él acabando por eyacular sobre sus piernas – acabo de vivir el mas hermoso momento de mi vida. No me importa el lugar ni la hora para mi fue mágico.
El de rastas lo abrazó fuerte, corriéndole el cabello de la cara apreciando su perfecto rostro. Por un momento el silencio reinó y solo se escuchó el ruido de la ducha y sus respiraciones entrecortadas.
- Sos lo más hermoso que me pasó en la vida – agregó el mayor rompiendo el silencio. Bill se paró y cerró el grifo de la ducha. Fue por las toallas y la ropa interior seca y limpia. Tom sentía su miembro y su entrepierna adoloridos y le costó pararse.
- Ay Bill no! Mi amor te lastime – añadió desesperado mirando en el suelo unas gotitas de sangre – porque no me dijiste que te hice mal??!!
- No mi amor – lo interrumpió el menor – no me hiciste mal, no es nada.
- Te sentís bien? – preguntó triste tomándolo de la cintura mientras que el pelinegro comenzaba a secar su cabello con una de las toallas.
-Sí, claro que si, solo me hiciste tuyo – respondió sonriendo – no te preocupes, solo hicimos el amor.
Tom fue hasta el lavamanos donde estaba Bill ya seco poniéndose el calzoncillo y lo abrazó fuerte. Ambos miraron al espejo, sus idénticos reflejos se veían perfectamente bien juntos.
El menor le dio la toalla y una vez secos y vestidos los dos salieron en silencio dejando todo ordenado. Tres presos estaban del otro lado de la puerta y cuando los gemelos salieron se les rieron idiotamente.
Entraron en la celda, ya había caído la noche y realmente era fría. La cama cucheta era pequeña, el de rastas le dio un besito a su gemelo y subió a la cama de arriba.
- Tomy – susurró a los cinco minutos, inquieto el pelinegro en su cama.
- Umm – gimió el mayor – que pasa Bill? Estaba durmiéndome realmente me dejaste exhausto.
- Tengo mucho frío – respondió con su voz temblando – es realmente fría la cosa esta.
El menor espero a que su gemelo le diera su frazada, pero no. Tom bajó y lo hizo a un lado acostándose junto a él dándole calor corporal cubriéndose a los dos con la misma fina frazada abrazándolo por la espalda.
- Esta mejor? – preguntó en voz bajita.
- Perfecto – respondió cerrando sus ojos – te amo.
Y así ambos se durmieron, no estaba tan mal para ser su primera noche presos. Nada podía estar mal si ambos estaban juntos.
Dos policías entraron al penal un nuevo detenido ya uniformado. Tom se paró y negó con la cabeza, tomó fuerte de la mano a su gemelo y vio como el grupo de presos festejaba alrededor de un tipo acercándose a ellos.
- Oh pero miren quien tenemos acá! – Gritó Bala – mis nuevos compañeritos el bomboncito Kaulitz y el rastitas.com
- No te pases – dijo entre dientes el de rastas – es mío y si lo tocas te va a salir muy caro.
- Cuanto así? – pregunto desafiante asegurándose que no haya ningún policía que los mirara en ese momento – cuan caro sale? – murmuro sacando de su bolsillo un cuchillo bastante afilado haciendo que el miedo se apoderara de Bill.

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