
Capitulo 32: Marcas imborrables.
Gemidos sucios, movimientos de lujuria sin amor, simple sexo bruto. Bill gritaba desesperado, o más bien intentaba gritar, ese pañuelo estaba impidiéndole respirar.
Bala salió de su interior a lo bestia empujándolo de una patada contra la pared. El joven se dobló del dolor, del dolor en el estómago, en su trasero pero el dolor mas grande estaba en su alma, en su interior. El tipo, se vistió rápidamente y se sentó junto al cuerpo desnudo y lastimado de Bill.
- Waw, si que sos increíble – le murmuró calzándose – mira no mas que pedazo de…
El pelinegro apretó con furia y rencor sus ojos y comenzó a temblar. Bala lo tomó de las piernas y lo arrastró hasta detrás de las duchas, donde había una pared que si entrabas al baño, no se veía del otro lado a menos que te acercaras demasiado.
Bill no dejaba de llorar, su mente se había puesto en blanco. El violador, lo dejó ahí y se marchó a su celda a dormir como si nada pasara. El menor de los gemelos quedó tirado, llorando con la mirada perdida y sus manos atadas. Varias veces esa noche intentó pararse pero sus piernas debido al dolor en su cuerpo, le impidieron mantenerse en pie.
- Donde estoy? – se preguntó Charly parándose con una mano en su nuca por un intenso dolor, y con la otra apoyándola contra la pared – No! – gritó y se llevó la mano a la boca para no volver a gritar, y que un policía lo viese.
- No – susurró, yo estaba… mirando a Bill con tom, re tiernos pero me pareció ver a..alguien pero.. y … no me acuerdo dios! – Charly corrió desesperado al patio, al comedor, a la celda no encontraba al pelinegro por ninguna parte.
Pasó lentamente por la celda de Bala, y lo vio durmiendo tranquilamente, todo resultaba raro pero sin hacer ruido alguno fue directo a los baños entró y vió…
Vio solamente una canilla goteando, la cerró y salió resignado. Bill no estaba por ninguna parte.
- Que extraño – pensó – es imposible que salga, tal vez lo pescaron y se quedó escondido no se … lo esperaré. Pero el chico se quedó dormido.
A las siete de la mañana antes de que sonara el timbre o campana molesta como tom le decía al ruido que los levantaba para las duchas y el desayuno. La directora misma le abrió la puerta de la celda de castigo al de rastas liberándolo para que descansara en su cama junto a su hermano unos minutos. Tom le agradeció con un abrazo que a la mujer la ruborizó y se fue directo a la celda, pero Bill… no estaba. Charly dormía en cama de Bill y estaba roncando muy fuerte.
- Umm…Charly – murmuró el mayor de los gemelos molesto – Charly la puta que te parió despertate!
- Noooo me dormí! – gritó despertándose asustado y tomo al castaño de los hombros – Bill no apareció en toda la noche, Tom te juro que lo busque pero pero pero no lo encontré!
Tom automáticamente recorrió desesperado la cárcel por todos los rincones y su gemelo no estaba. Lágrimas empezaban a brotar de sus ojos cuando recordó el lugar donde concretaron su infrenable pasión. Corrió al baño y al abrir la puerta sintió como su corazón presentía lo peor. La cerró lentamente y apoyó su espalda sintiendo como empezaba a llorar contra su voluntad de manera desesperante.
- Bill…mi amor estás acá? – susurró asustado, caminando lentamente atrás de esa pared. Pero algo lo detuvo, escuchó sollozos sumamente desgarradores de alguien que no podía hablar, intentos de gritos y algo que lo mataba por dentro. Se llevó la mano al pecho y cuando bajó la mirada, se encontró con el cuerpo de su gemelo temblando desnudo, mojado con rasguñotes en su delicada piel, despeinado y una gran marca en su estómago.
- Bill Bill – lloró tom tirandose al piso – que pasó? – tom le sacó primero el pañuelo de la boca pero el pelinegro tenia la lengua como adormecida y no emitió palabra alguna. En seguida le sacó lo que Bala había usado para atar sus manos y lo abrazó fuerte.
- Tomy – lloró el menor – Tomy… Bill se aferró al pecho de su gemelo y gritó.
Ese grito estremecía, daba una sensación de escalofríos, algo sumamente mortal, desgarrador. Cuando el de rastas lo ayudó a pararse apretándolo contra él, Bill se quejó del dolor y pudo ver sangre en el piso.
- Bill qué paso? Sangraste…– repitió el castaño, y ante esa pregunta al menor se le venían las espantosas imágenes de ese asqueroso momento y se largó a llorar.
- Bala, bala – respondió entrecortadamente llorando abrazando a su hermano como si fuera la última vez – no me dejes solo Tomy, no quiero estar solo.
- Sh. No te dejare nunca mas solo – Tom abrió una de las duchas metiéndolo debajo para que estirara su cuerpo y se sacara de encima esa sensación de asquerosidad que cargaba en su cuerpo.
Acarició su cuerpo lentamente, pero Bill no quería que nadie lo tocara, se alejó un poquito de su gemelo dejando que el agua helada lo relajara y rompió a llorar con más fuerza. Tom lo abrazó nuevamente destrozado y le pasó una toalla y lo envolvió sin dejar de apretarlo junto a él con posesión.
- Me esperas? – Preguntó el de rastas – iré por tu uniforme limpio y hablaremos con la directora, Jösh el puto de Bala las pagará.
- Nono, no me dejes solo – Bill hablaba sumamente destruido no quería despegarse ni un segundo más de su Tomy – me duele mucho todo.
- Lo mataría con mis propias manos, pero quiero salir de acá rápido – se dijo para sus adentros el de rastas – te amo, me siento idiota no estuve para defenderte.
Bill enterró su rostro en el cuello de su hermano tratando de calmarse cuando Charly entró corriendo.
- Ay Bill estás acá! Como estas que paso porque no… - pero el mayor le hizo un gesto de que se callara cuando vio como Bill empezaba a temblar nuevamente.
- Charly me traes el uniforme de mi hermano por favor? – le pidió Tom con gesto de “apúrate” y su amigo corrió a traérselo.
Al llegar los dejó solos y el de rastas ayudó a su hermano con mucha delicadeza a vestirse, el pelinegro se quejaba del dolor en su estómago y en su entrada.
Tom acarició su rostro y lo miró fijo dándole a entender con esa mirada que no lo dejaría solo. Lo tomó de la mano y salieron rumbo a contarle todo a la directora.
- Tomy, me besas antes? – susurró el menor mirando al suelo.
Enseguida juntó sus labios suavemente brindándole seguridad a su gemelo.
Se separaron despacio y Bill suspiró algo abatido, golpearon la puerta de la dirección tres veces y nadie respondió.
A los pocos segundos la directora apareció detrás de ellos.
- Kaulitz que sucede? – les pregunto inquieta.
- Necesitamos hablar con usted urgente, puede ser en su oficina por favor! – rogó el mayor.
- Claro pasen… hay un detenido y una visita, como es especial los dejé ahí., pero ya se retira… espérenme okay? Llenó un formulario que me mando el juez y voy.
Los gemelos asintieron y en cuanto la mujer se retiró entraron a la oficina encontrándose con Bala hablando animadamente con una rubia (su visita).
- Pero miren quien tenemos acá? – se levantó rápidamente Natalie de su asiento – y Bill que tal te la hace mi amiguito el Bala? No es una bomba sexual? mmm…
El pelinegro empezó a llorar y temblar. Tom automáticamente tomó el arma que estaba sobre el escritorio de la directora, probablemente de un policía fuera de turno y le apuntó a ambos.
- Me cansaron basuras, primero conmigo después con él – murmuró el de rastas a punto de disparar– se les terminó.



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