lunes, 9 de marzo de 2009

Capitulo 7: El pequeño extraño.

- Que me hiciste, porque me arruinaste uno de los momentos más importantes para mi – lloraba el menor sentándose en el inodoro, cubriéndose la cara con las manos – no solo usaste mi cosita, me la estrenaste antes que yo lo decidiera, si no que lastimaste mi interior, como fuiste capaz de tanto porqué?- en eso se escuchó como el pelinegro golpeaba la puerta.
- Bill lo siento, perdóname es que necesitaba sexo – decía insistente en abrir el mayor- no sabes cuanto lo siento, te lastimé? Por favor perdóname!
-“Necesitaba sexo” – dijo el menor en voz baja, poniéndose una bata para cubrir su cuerpo desnudo – sos una porquería Tom! Pensé que me amabas, pensé que querías estar conmigo porque me querías de verdad, pero solo querías sexo? – gritó abriendo la puerta.
- Bill, no pará no dije que no te amo, solo dije que… – intentaba explicarse el pelinegro pero, el menor no lo dejó.
- Las pelotas, anda a cantarle a magoya ahora, dale andá a mi no me rompas las pelotas! – Gritó aún llorando el de rastas encerrándose en la habitación – mierda esa no es la mía, era para el otro lado – dijo saliendo del cuarto en dirección al que era el cuarto de Tom xD (como me reí cuando escribí esa parte).
Cerró la puerta, se sacó la bata y tocó su cuerpo, notando que la piel que tocaba era la de Tom, no había pensando en eso, ahora el cuerpo de quien más amaba podría tocarlo todo , al fin y al cabo era de él. Lo acarició un poco sintiendo como su entrepierna empezaba a arder, pero no era momento sexual, sino todo le recordaría a lo que su gemelo le había echo. Se puso su boxer que dice: Bill y un pantalón de los de él. Se apoyó contra la puerta y pudo sentir como su hermano estaba del otro lado y callado, pero cuando el mayor se disponía a golpear un fuerte trueno los sobresaltó a los dos.
- Mierda! – susurró el pelinegro tocándose el corazón – que susto! – y comenzó a llover fuertemente como si el cielo estuviera furioso.
- Tom estás bien? Yo casi muero del corazón – le dijo el menor desde el otro lado de la puerta sintiendo sus latidos muy fuertes del susto.
- Pensé que no volverías a hablarme – le gritó su gemelo – pero sí no se es que… - pero cuando se disponía a hablar la electricidad se cortó de nuevo.
El de rastas que había comenzado a vestirse, no pudo ponerse la camiseta, quedó con el torso desnudo, fue hacía la ventana a cerrarla por la lluvia que mojaba la alfombra de la habitación y esa brisa mojada le causó un escalofrío. Volvió a la puerta y tomó su teléfono.
- Mierda la luz de nuevo – dijo el menor abriendo la puerta olvidando que su hermano estaba ahí llevándoselo por delante – ui lo siento no veo – dijo alumbrando con su celular.
- Bendita tecnología – susurró el pelinegro – creo que en la cocina hay un par de velas.
Ambos bajaron, con la luz que brindaba el aparatito de Bill, medio tropezándose en las escaleras, el mayor engancho con un adorno su camiseta tirando un estante entero, rompiendo todos los cositos que había sobre él.
- Tomy!!! Cuidado, vas a destrozar la casa – dijo su hermano retándolo – espera… hoy me heriste, donde más me dolía pero por el amor que te tengo te perdono, solo que hasta que cada uno no vuelva a su lugar no quiero tener cosas como las de hoy…
Eso lastimaba en el alma de Tom, pero con la que se había mandado no quedaba más que respetarlo.
- Esta bien, si te hace mejor así, te respeto esa decisión - dijo sonriéndole tiernamente el mayor – en verdad lo siento no se que pensaba… nose – pero en ese momento otro fuerte trueno los sobresaltó.
- La puta madre! – Gritó el de rastas – tengo miedo.
Pero al parecer no estaban solos en la casa ya que el fuerte estruendo había sobresaltado a alguien más. Se oyó caer unas ollas en la cocina y unos pasos torpes y desesperantes.
- Tomy hay alguien en la casa, tengo miedo! – dijo el menor en voz baja abrazándolo fuerte – tenemos compañía, será un ladrón?
- Vamos Bill! Estamos grande, fue el viento – lo retó aunque el también estaba asustado, pero no pensaba reconocerlo.
- Cual viento tarado, las ventanas están cerradas con seguro! – dijo al borde del llanto- y el viento de donde va a…
En ese momento se escuchó como caían más cubiertos y algo de vidrio.
- Quién está ahí? – Preguntó el pelinegro – salí o te cago a trompadas! Pero la re concha de tu madre, salí dale o le tenés miedo a la oscuridad? Hablá puto! – gritó sin moverse y su gemelo le pegó un codazo.
- Tom no seas bestia mirá si es alguien armado – le susurró nervioso el de rastas.- Si está armado lo desarmo – dijo avanzando en dirección a la cocina lentamente con su hermano aferrado a su espalda, temblando del susto.
Se apoyaron contra la puerta, y escucharon como alguien respiraba entrecortadamente.
- Shh no hagas ruido esperemos a que salga – le susurró el mayor en el oído del asustado gemelo – no sabe quien es Tom Kaulitz.
Se tomaron fuerte de las manos, pensando que fuera alguien que entrara a robar, con un arma o algo por el estilo, y apoyaron sus cabezas contra la pared. Pero en ese momento un relámpago ilumino la casa y reflejo una extraña sombra.
Un ser pequeño…de un 1.20 mts aproximadamente, eso mostró esa rara sombra era lo que estaba en la cocina de los Kaulitz. Al parecer estaba apoyado contra algo, probablemente la heladera, y llevaba algo en su pequeña cabeza.
- Tomy viste eso? Viste la sombra? – le susurró aún mas asustado – Tomy que es eso?
Pero el mayor estaba tan aterrado que había quedado mudo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario